La tómbola de la vacuna salvadora

Cientos de investigadores en todo el mundo dan a conocer, casi a diario, estudios sobre las deficiencias de las llamadas vacunas contra el coronavirus, pero los medios oficiales de comunicación guardan silencio y no nos informan de ello. Con este artículo queremos daros a conocer una mínima parte de esta realidad oculta.

CARLOS FEUERRIEGEL

Personas hay que se tiran de puentes para sentir el desbordamiento de la adrenalina en sus aburridos cuerpos. Quizás también fueran capaces de despegar en un avión todavía en construcción. No cuenten conmigo para ninguna de tales extrañas aficiones. Y, sin embargo, no menos de dos mil millones de personas han despegado en semejante aeronave. Sin saberlo y obedeciendo a unas autoridades que les decían que era por su seguridad. Esto al menos sostiene la señora Kathrin Jansen, jefa del Departamento de Investigación y Desarrollo de Vacunas de Pfizer durante la puesta a punto en 2020 de su producto estrella, el Comirnaty destinado a proteger contra la pandemia del coronavirus:

“Volamos en el avión, cuando aún lo estábamos construyendo” (1)

Y esto se nota. La irresponsable aceleración del proceso de autorización del experimento con las inyecciones de ARN mensajero (modificado) está pasando factura y poniendo al descubierto una larga sarta de mentiras y complicidades de nuestros gobiernos con el gigante farmaceútico. Sobrevolemos con una nave a la que no le falten piezas el lúgubre paisaje bajo nuestras alas.

En enero del 2022, una portavoz de Biontech, la empresa alemana que junto con Pfizer desarrolló el Comirnaty, declaró que no tenían constancia de variación en los efectos adversos registrados y ligados al lote del que procedieran las dosis inyectadas (2). Esto contradecía los datos acumulados en el sistema norteamericano de seguimiento de los efectos adversos derivados de la inyección anticoronavírica y que se conoce con el nombre de VAERS. La correspondencia entre determinados lotes y un gran número de efectos adversos, incluyendo la muerte, era evidente. ¿Cabría pensar que esto sólo ocurría en los EEUU?

 En marzo de este año, 2023, la revista científica European Journal of Clinical Investigation, publicó los trabajos de investigación de científicos daneses que encontraban una clara relación, y esta vez en la Unión Europea, entre el número de lote inyectado y los efectos adversos registrados (3). Nueve eran los lotes especialmente dañinos:

“El 71% de los efectos adversos registrados corresponden al 4,2% de los lotes. Ese 4,2%, que pertenece a los primeros lotes suministrados, habría ocasionado la mitad de todos los efectos adversos registrados en Dinamarca”

Hace apenas una semana, un periódico alemán “Die Welt” (4), se hacía eco del trabajo de los daneses y añadía un poco más de incredulidad a sus sorprendidos lectores:

“El periódico dispone de un informe confidencial interno de Biontech de junio de 2021, con una lista de 20 lotes, todos ellos con un número anormal de efectos adversos. Entre esos 20 lotes se encuentran los nueve lotes del estudio danés. Dos de ellos llegaron a Alemania. Con consecuencias: en 112 casos, según el informe, podrían haber ocasionado la muerte. Una portavoz de la empresa confirmó al periódico el informe y la tabla con los lotes fatales, subrayando que se habían estudiado esos lotes y nada se había podido encontrar que afectara a su calidad”

La confirmación de la empresa en agosto de este año, supone que la misma empresa mintió en enero del pasado año, dado que ya disponían de ese informe. Las autoridades sanitarias callan.

Un lote de Comirnaty contiene alrededor de un millón de dosis. Se cree que inicialmente sólo se llegaron a inyectar 80.000 de estas dosis y que el resto fue eliminado. En cualquier caso, nada se informó de ello. Nuestras autoridades prefieren limitar el subidón de adrenalina al salto desde los puentes. La vacuna es segura y sin efectos adversos de consideración. Todo está controlado.

En marzo de 2021, la revista médica British Medical Journal (5) dio a conocer el contenido de correos electrónicos intercambiados dentro de la EMA (Agencia Europea del Medicamento) y entre esta Agencia oficial de la Unión Europea y las empresas Pfizer y Biontech concernientes a la calidad de los lotes del preparado Comirnaty. Esos correos pertenecían a noviembre del año anterior. En ellos se llamaba la atención sobre la diferente cantidad de ARNm intacto existente entre el empleado en los ensayos clínicos y las dosis dispuestas para la venta:

“El porcentaje de RNAm intacto empleado en los estudios es del 78% aproximadamente y en las vacunas preparadas para la venta es sólo del 55%”

Apenas unos días después, en las muestras analizadas y proporcionadas por la empresa, el porcentaje de ARNm volvía a ser del 75%. Tres semanas más tarde, la llamada vacuna fue autorizada. Todos los correos publicados por la BMJ fueron el resultado de un ciberataque sufrido por la EMA y si bien esta Agencia confirmó su veracidad, alegó que los correos publicados estaban incompletos. No, las autoridades no se han ofrecido para completarlos.

El problema con las inyecciones de ARNm, es la manga ancha de que han gozado para salir al mercado y acabar en los cuerpos de miles de millones de personas. La manga ancha es el avión en construcción. Un grupo de cinco químicos y físicos de Universidades alemanas están empeñados en dar a conocer esa manga ancha y sus más que evidentes consecuencias.

Así se han dirigido a las autoridades sanitarias europeas queriendo conocer cuál es su postura ante el estudio danés. Sin respuesta hasta la fecha y desde el mes de mayo. Las voces críticas que levantó el estudio danés hicieron hincapié en que la investigación no consideraba la edad de las personas afectadas por efectos adversos. Los investigadores alegaron que las autoridades no proporcionaban ese dato y procedieron a reclamarlo judicialmente. Con resultado favorable pero contrario a las voces críticas:

“En los lotes con mayor número de efectos adversos, los ancianos representaban el 21% del total y en los lotes sin apenas efectos adversos, fueron el 27%” (6)

La edad no podía ser utilizada para explicar esas diferencias.

Son numerosas las preguntas que esperan respuesta de las autoridades. Así, mientras que en una tableta de aspirina de 500 mgr es impensable que la materia activa pueda oscilar entre los 200 y los 800 mgr, en las dosis de Comirnaty se tolera una variación como esta, que cuadruplica la materia activa inyectada. ¿Nos encontraríamos ante dosis realmente tóxicas y otras sin efecto alguno? Sólo cabe suponerlo. O bien el tamaño de las nanopartículas protectoras del ARNm puede oscilar entre los 40 y los 180 nanómetros, desconociendo en qué medida esto afecta a su efectividad dado que esta pregunta tampoco ha encontrado respuesta (7).

Igualmente se desconoce en qué lugares se produjeron los lotes más dañinos del estudio danés. Interesante y llamativo es el hecho de que el sistema VAERS de los EEUU ya no comunica el lote correspondiente a cada efecto adverso denunciado, tal y como sí hacía al inicio de la campaña de vacunación. Ante todo, la transparencia, ya saben. Y siempre pensando en la salud de los pacientes.

Sorprendente es también que sólo el 50% del ARNn deba estar intacto. Considerando que una dosis de adulto debe contener 30 microgramos, podría darse el caso de que sólo 15 microgramos estuvieran intactos. ¿Cómo reacciona el cuerpo ante estas diferencias y a la hora de producir las espículas que poseen efectos tóxicos? Se desconoce. Debemos recordar que en el caso de la tecnología que sirve de base a estas inyecciones, no proporcionamos un medicamento, sino que será el cuerpo de cada uno el que lo producirá. Es de suponer que cada cuerpo reaccionará de forma diferente, máxime con esta variabilidad en la composición de las dosis suministradas.

Por otro lado, no se incide prácticamente sobre la realidad de que el ARNm encapsulado en las nanopartículas, no es un fragmento del ARNm del coronavirus, sino un fragmento modificado en laboratorio para prolongar su supervivencia en el cuerpo, de apenas segundos o minutos a días o meses. Para ello, una de sus bases, la uridina, se ha sustituido por la N1-metilpseudouridina.  Este hecho, su no degradación rápida, unido a la evidencia de que el material inyectado, en contra de lo asegurado inicialmente, no permanece en el lugar de la inyección, sino que puede trasladarse por el cuerpo, incrementa las incertidumbres de esta tecnología.  De hecho, las nanopartículas han sido diseñadas para llevar su carga al sistema linfático, activando la respuesta inmune. ¿Por cuánto tiempo, dónde y cuántas espículas se llegarán a producir de esta forma en los cuerpos inyectados?

La determinación de la cantidad de ARNm (modificado) intacto se determina con una prueba RT-PCR, la misma que sirvió para decretar que los sanos estaban infectados. Y con el mismo riesgo de error. Mientras que el ARNm (modificado) intacto, consta de unas 4.000 bases, el RT-PCR únicamente debe detectar la presencia de ciertos tramos, los que sintetizarán las espículas, desconociendo si los tramos no testados tienen influencia sobre las espículas formadas.

Disponemos de los datos oficiales de los efectos adversos registrados en Alemania: por cada mil dosis, 1,6 casos de todas las clases y 0,3 graves. Hasta ahora y con otras vacunas se registraban 0,07 casos por cada mil dosis. Añadamos que estamos ante un sistema voluntario de notificación de efectos adversos, que el procedimiento exige tiempo y voluntad por parte de los médicos y que, en consecuencia, la mayor parte de los casos no se notifican como efecto derivado de las mal llamadas vacunas contra el coronavirus. Estas cifras oficiales, ya por sí solas justificarían que se solicitara una pista en el aeropuerto más cercano para realizar un aterrizaje de emergencia.

En este experimento con la tecnología del ARNm estamos sólo al principio. El avión acaba de despegar. El avión en fase de ensamblaje. Los pilotos al mando no parecen tener prisa por aterrizar. El pasaje puede seguir disfrutando de un placentero sueño, accionar el botón de emergencia, o interesarse por las vistas y vivir la sensación única de estar flotando en el vacío. Y sin cuerda que lo sujete. 

1.  nature.com/articles/d41573-022-00191-2

2.  Berliner Zeitung del 28/01/22

3.  European Journal of Clinical Investigation . Reproducido en onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13998

4.   «Die Welt» del 14/08/23, welt.de/politik/deutschland/plus246821960/Biontech-Der-Corona-Impstoff-und-der-Preis-der-Hast.html

5.  bmj.com/content/372/bmj.n627 6 y 7.  infosperber.ch/gesundheit/mrna-impfung-unbegreifliche-geheimnistuerei-ght-weiter/

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