Ayuntamiento de Ayora: los euros se van por el retrete.

A raíz de una pregunta reiterada en varios plenos, tanto por el grupo municipal PSOE como por el de Vecinos por Ayora, hemos sabido que el Ayuntamiento destinó aproximadamente 19.000 (diecinueve mil) euros  hasta febrero del 2022 a detectar la presencia de restos del genoma del coronavirus en las aguas fecales de nuestro pueblo. ¿Dinero bien gastado?

Otros lo detectaron antes. Así, Alberto Bosch, Presidente de la Sociedad Española de Virología coordinó un grupo de trabajo de la Universidad que dijo haber encontrado restos del SARS-CoV-2 en las aguas fecales de Barcelona, tan  pronto como ¡en marzo del 2019! (1). Un hallazgo que no hizo ninguna gracia y fue recogido, en primer lugar, por el periódico La Vanguardia en junio del 2020 (2). 

O bien los resultados de ese trabajo  se ajustaban a la realidad y el coronavirus circuló durante casi un año por las calles de Barcelona sin que se percibiera emergencia sanitaria alguna, o bien el Sr. Bosch encontró lo que no había. En cualquier caso para Albert Bosch, era plausible que el coronavirus SARS-CoV-2:

“probablemente hace tiempo que circula entre nosotros enmascarado por la coincidencia con la temporada de la gripe”

Una declaración, y una herejía. Comparar las consecuencias del coronavirus pandémico con las de una gripe, era en 2020 pecado mortal. Pasados dos años, sin embargo, hasta el presidente Sánchez habló de “gripalizar” al coronavirus. Los tiempos cambian.

Sea como fuere, la fiabilidad de este tipo de análisis de aguas residuales, a raíz del hallazgo inconveniente del Sr. Bosch, fue puesta en entredicho por otro colega, el Sr. Damià Barceló, investigador del Instituto Catalán de Investigación del Agua que manifestó al diario El País (3) que:

 “no hay una metodología estandarizada y un análisis de agua residual puede dar muchos errores” y que “hay muchos protocolos diferentes de muestreo de la COVID en aguas residuales y cada uno da resultados diferentes”

No sabemos qué protocolo de muestreo se siguió en Ayora, probablemente el que más temor pudiera sembrar en la población  ya bastante cohibida por las imágenes aterradoras de las televisiones, día tras día. Mes tras mes.

En cualquier caso, no parece que el análisis de las aguas residuales sea necesariamente un método seguro para anticipar alzas en la incidencia, de hacer caso a otro trabajo (4) realizado con aguas residuales  valencianas, con 377 muestras tomadas de diferentes depuradoras entre abril del 2020 y marzo del 2021:

“Contrariamente a sugerencias previas, no encontramos que el análisis de las aguas residuales pudiera sistemáticamente anticipar picos de incidencia. Constituye una intriga, que niveles elevados pasajeros de ARN viral en las aguas fueran detectados aproximadamente un mes antes de mayores incidencias epidémicas. Importante es que estos picos NO FUERON APRECIADOS AL ESTUDIAR LOS CASOS DECLARADOS, o eran muy suaves”

La verdad es que con estos precedentes, dudas e  inseguridades,  nos cuesta ver  la proporcionalidad entre el coste y el beneficio aportado  por  la inversión realizada. Cierto que revestirse con datos cuantificables de “la ciencia” siempre viste mucho, pero probablemente sea posible encontrar algún traje mucho más económico para las arcas municipales. 

(1)https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.06.13.20129627v1

(2)https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20200626/481955723656/detectan-investigadores-

(3)https://elpais.com/ciencia/2020-06-26/expertos-cuestionan-el-estudio-que-asegura-que-el-coronavirus-

(4)https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.05.30.21257992v1.full

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