Dos y dos ya no son cuatro

Cuando los números y las palabras se retuercen para adaptarse al discurso oficial.

30 octubre 2021

Las matemáticas son una ciencia exacta, pero el resultado de toda suma depende de cómo definamos los sumandos. La pandemia del coronavirus también nos está dando muchas lecciones sobre este particular. Veámoslo con un ejemplo:

Para conocer el grado en el que se están produciendo efectos secundarios indeseables en personas vacunadas, algo en teoría fácil de determinar, primero hay que definir qué se entiende por “persona vacunada”, es decir, definir los sumando a los que arriba nos referíamos. En la Unión Europea, se considera “persona vacunada” no ya sólo a la que tiene la llamada “pauta completa”, las dos dosis de Pfizer o Moderna, o la dosis única de Janssen, sino a esa misma persona pero pasados al menos catorce días desde que recibió la segunda o única dosis, según fabricante.

¿Consecuencias de esta definición arbitraria?

Y decimos arbitraria porque deja fuera a las personas que ya recibieron una dosis, colocándolas en un limbo etéreo durante 2 semanas (Janssen) o cinco semanas (Pfizer y Moderna). Durante ese tiempo, esas personas, que ya fueron pinchadas, no constan como vacunadas, dándose la particularidad de que es precisamente en ese periodo de tiempo dónde se dan la mayor parte de los efectos secundarios indeseables.

En la suma de nuestras matemáticas exactas , todos esos efectos NO aparecerán como sufridos por personas vacunadas, al encontrarse en ese limbo temporal que los elimina de la suma, pero no de los efectos indeseables de la vacuna.

Veamos cómo la mayor parte de los efectos secundarios a corto plazo se producen precisamente en ese periodo de tiempo, recurriendo para ello a las cifras del VAERS (Vaccine Adverse Event Report System), el sistema de alerta para la recogida de datos relativos a los efectos secundarios derivados de vacunas en los EEUU de Norteamérica (1):

Desde 1990 hasta mayo de 2021 se notificaron al sistema VAERS, 8603 personas fallecidas, cuya muerte se asoció con cualquiera de todas las vacunas suministradas durante esos veinte años y medio. Sólo desde enero de 2021 se incluyen las vacunas contra la COVID.

¿Cuántas personas murieron en 2021 asociados a una vacuna? 4.300. Prácticamente la mitad de todas las muertes en esos veinte años anteriores.

¿En qué difiere 2021 frente a los años anteriores? En la aplicación de las nuevas vacunas contra la COVID.

El sistema VAERS, permite diferenciar las muertes o cualquier otro efecto por franjas de edad y momento de la muerte o complicación. De esta forma podemos saber que para la franja de edad comprendida entre los 18 y los 49 años, en 2021 y hasta el mes de mayo, murieron 580 personas: esta cifra no nos dice mucho, pero su significado cambia si consideramos que es una cifra CINCUENTA veces superior a la normal en ese periodo y para esa franja de edad, ANTES de aplicar las vacunas contra la COVID.

Dijimos antes que la mayor parte de los efectos secundarios se producen en ese espacio de tiempo en el que una persona ha sido pinchada pero no consta como vacunada. ¿Qué dice el VAERS?

En las 24 horas siguientes a la vacunación, murieron 1.197 personas, una cifra DIEZ veces superior a la histórica para esos mismos meses en los veinte años anteriores.

Por último, mientras que 2019 , era prepandémica , el total de efectos adversos graves fue de 3.592 casos, desde enero hasta mayo de 2021, era pandémica, estos efectos graves han sido comunicados en un número que asciende a 28.991 casos. OCHO veces la cifra anterior a la aplicación de las vacunas.

Cabe preguntarse si las denominadas vacunas contra la COVID tendrán algo que ver con este incremento de los casos graves, y muertes notificadas al sistema VAERS. Un sistema, que por otra parte, recoge sólo una mínima parte de los casos realmente registrados.

Y para los que no hayan aparcado del todo su capacidad de pensar críticamente: no, no pueden justificarse estos tremendos incrementos en los efectos secundarios, o muertes, por haberse elevado el número de dosis aplicadas con la COVID; la suma de las dosis aplicadas durante 20 años (antes de la pandemia) supera a la de dosis contra la COVID, y con la diferencia de que antes los efectos secundarios se distribuían entre numerosas vacunas y ahora parecen concentrarse en unas pocas .

Por último, no hagan mucho caso del nuevo comodín en la argumentación oficial, aquello de la “pandemia de los no vacunados”. Dado que la evolución de la pandemia la miden por los casos positivos al test PCR, y dado que son los NO vacunados los que más a menudo deben someterse a dichas pruebas, frente a los vacunados, los resultados de los test son más que previsibles. En toda Europa. Adicionalmente, el testo con resultado positivo de un vacunado no es contabilizado en el caso de que NO presente síntomas, mientras que SÍ es tenido en cuenta si la persona no estaba vacunada. Así se cuenta en la Unión Europea. Así se suma. Así se engaña.

(1) https://vaers.hhs.gov

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