Este artículo fue escrito el pasado año y a raíz del inicio de la campaña de vacunación en España. Pese al tiempo transcurrido, los argumentos que se exponen no han sido descalificados por la realidad de los hechos. Al contrario, hoy, en mayo de 2022, podrían añadirse reflexiones más que preocupantes sobre los graves efectos adversos que las inyecciones con los preparados génicos están ocasionando en todo el mundo. La hora de la exigencia de responsabilidades, políticas y jurídicas, se acerca.
La mal llamada vacuna, ha fracasado. Decenas de millones de dosis a punto de caducar se acumulan en los países de la Unión Europea. El interés por recibir nuevos pinchazos vive sus horas bajas. La decisión de no vacunarse fue acertada.
1.- Todos los productos que bajo la denominación de “vacunas” se están empleando actualmente contra el SARS-CoV-2 (en adelante coronavirus), poseen en la Unión Europea una “autorización condicionada” (1). Esta autorización permite a los productores de las vacunas sacar al mercado unos preparados que no han sido sometidos a los mismos procesos de control por los que deben pasar los medicamentos o vacunas sometidos al proceso convencional de aprobación. Literalmente, la autorización de emergencia concedida por la EMA (Agencia Europea del Medicamento) indica:
“la autorización se concede sobre la base de datos que son menos completos de los normalmente requeridos (…) el fabricante aportará los datos en el futuro”
No han sido las enormes cantidades de dinero público invertido en su desarrollo, las que han acortado el proceso de aprobación extraordinaria de estos productos, sino el rebajamiento del listón de seguridad que, en condiciones normales, les debería haber sido aplicado.
Pensar que en la EMA pueden tener un peso excesivo los intereses de la farmaindustria en contra del principio de precaución y de la seguridad de la población puede sonar a conspiración. Cierto es, sin embargo, que su Directora General, Emer Cooke, trabajó para la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 2016 y 2020, OMS cuyo principal financiador, sumando las aportaciones directas e indirectas, es la Fundación de Bill y Melinda Gates, íntimamente ligada a intereses de esta industria farmacéutica. Igualmente, desde 1992 hasta 1998, la Sra Cooke fue la cabeza visible en la Unión Europea del grupo de presión de la farmaindustria, la “European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations”.
Estos antecedentes no son muy inspiradores de confianza en las decisiones de la EMA.
2.- Todas las vacunas actualmente utilizadas se siguen encontrando en fase de experimentación. Ni Pfizer, ni Astra-Zeneca, ni Moderna, ni Johnson&Johnson han concluido esta fase (2). Evidentemente, la experimentación se realiza en el cuerpo de las personas vacunadas. El mayor experimento jamás realizado en y con la especie humana.
Si para extraerme un tapón de cera en el oído, hace unos meses, debí firmar un consentimiento para esa mínima intervención, es difícilmente justificable que para ser vacunado ni se me informe de los posibles riesgos derivados de la vacunación, ni del hecho de estar formando parte de un experimento que se realiza a escala mundial. Nada, de absolutamente nada se le informa personalmente a la persona que va a ser vacunada. Su capacidad de elección queda reducida a decidir el brazo en el que desea ser pinchado.
3.- Otra sorpresa dentro de este gigantesco ensayo que se realiza con una parte de la humanidad, la que puede pagar el coste en euros o dólares de los pinchazos, es el hecho de que algunos preparados, como el de Pfizer, contengan sustancias que en teoría no gozan de una autorización expresa para ser suministradas a los humanos. Es el caso de dos componentes, el ALC-0159 y el ALC-0315 fabricados por compañías como Merck, Croda o Echelon Biosciences (3).
Las dos primera compañías suministran estos productos a la alemana BIONTech para añadírselos a la vacuna que BIONTech comercializa con Pfizer. Estas dos sustancias forman parte de la protección lipídica que recubre al segmento de ARNm facilitando su llegada hasta las células. Según la Agencia Europea del Medicamento (EMA), ambos son constituyentes del preparado de Pfizer (4).
Llama la atención que la empresa Echelon, que no suministra esos productos a BIONTech, los considerara hasta el nueve de septiembre (5) como únicamente autorizados para experimentación y no para su uso en humanos. Este hecho fue denunciado por uno de los oradores en un acto multitudinario contra la vacunación obligatoria en Alemania. A raíz de esta denuncia Echelon Biosciences eliminó de su página digital la prohibición de empleo del ALC-0159 y del ALC-0315 en humanos (6). Eliminó la mención, pero se supone que no cambiaron las causas que llevaron a incluirla en las características del producto.
Afortunadamente, lo que entra en la red, queda atrapado en ella. Ustedes lo pueden comprobar. Actualmente sólo se indica que su uso es para experimentación ¿Con quién? Si asumimos que el ALC-0159 y el ALC-0315 de Echelon, Merck o Croda responden a una misma composición química, la respuesta es clara: se experimenta con todas las personas que se vacunan. Así de simple.
4.- La Autorización de Emergencia de los EEUU como la condicionada de la UE, ambas se han dado bajo dos premisas, y ambas se basan en falsedades. La primera es la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 12 de marzo de 2020, y la segunda es la inexistencia de tratamientos alternativos frente a la enfermedad desencadenada por el coronavirus (7)
La declaración de pandemia por parte de la OMS tiene un largo recorrido y sólo ha sido posible, en este caso, después de suprimir de la definición original, vigente hasta el 2009, la necesidad de que el nuevo agente patógeno cause una elevada mortalidad. Esta elevada mortalidad no se ha producido en país alguno del mundo. Recordemos que la mortalidad se define por el cociente entre las personas fallecidas a causa de la enfermedad y el conjunto total de la población.
Igualmente falsa es la afirmación de la inexistencia de tratamientos alternativos. La experiencia acumulada en diferentes países y en nuestro mismo ámbito europeo, por médicos que desafían el discurso oficial de los gobiernos, sí que indican claramente que existen tratamientos alternativos. Son una alternativa y se están utilizando en numerosos países del mundo, siendo determinante para su eficacia, no sólo la correcta dosificación, sino el momento de su aplicación. Entre ellos figuran la Ivermectina, la Hidroxicloroquina o la vitamina D aplicada en fases iniciales de la enfermedad. Esta información se nos oculta deliberadamente.
Los que tengan algo de memoria podrían comprobar como el catastrófico escenario previsto por la OMS para el continente africano, donde apenas sí se ha vacunado, no ha llegado a producirse. En gran parte del continente se ha hecho uso de la Ivermectina. Ante esta realidad también se corre un tupido velo. Evidentemente la Ivermectina es un producto de muy bajo coste y que no representa un nicho de negocio interesante para la farmaindustria.
Todos recordarán igualmente las dramáticas imágenes de la India cuando la variante “india” ocasionaba, según los medios oficiales, una enorme mortalidad. La India es un Estado federal y no todas los Estados federados aplican una misma política sanitaria. La variante “india” pasó a ser conocida como la variante “delta” cuando varios Estados indios comenzaron a utilizar la Ivermectina en fases iniciales de la infección para frenar su avance. Entre ellos, los Estados de Delhi y Uttar Pradesh. Los resultados obtenidos fueron satisfactorios y desde ese momento la India en su conjunto dejó de ser objetivo informativo, hasta en el detalle de la nueva denominación de la variante. Mejor no mentar a la India desde entonces, podría asociarse con la denostada Ivermectina
5.- La censura brutal a la que se ven sometidas todas las voces de científicos que no repiten el mantra de las bondades de las nuevas vacunas es motivo suficiente para dudar de la solidez científica, intelectual y ética de los ejecutores de esa censura y, consecuentemente, de las bondades de unas vacunas que no pueden ser sometidas a discusión.
Los testimonios de científicos y médicos como el del Dr. Robert Malone (8) , que con sus trabajos a finales de los años ochenta del pasado siglo contribuyó a la puesta a punto de la tecnología del ARN mensajero que se utiliza en gran parte de las vacunas, de Michael Yeadon , ex Vicepresidente de Pfizer y uno de los responsables de investigación de esa farmacéutica (9) o de Wolfgang Wodarg (10) durante años portavoz en materia sanitaria de los socialistas alemanes y persona que desenmascaró en el Consejo de Europa la farsa de la gripe porcina y sus ruinosas y peligrosas vacunas en 2009, no tienen posibilidad de encontrar eco alguno en los medios de comunicación de masas, públicos o privados.
El sistema político-financiero dominante los ha declarado no personas y sus argumentos no llegarán a la inmensa mayoría de la población. ¿No debería ser esto motivo suficiente para querer conocer lo que esas personas, y tantas otras como ellas, desean hacernos saber? ¿Dónde queda nuestro interés, deseo, necesidad, de poder formarnos un criterio propio, lejos del ruido desinformativo?
6.- Durante años, el movimiento ecologista , en el que he militado, se ha opuesto al empleo en la agricultura y la ganadería de los organismos modificados genéticamente (OMG) por no estar en absoluto claros sus beneficios frente a sus riesgos potenciales. Siempre primó el principio de precaución. Sigo creyendo en él. Aquello que hoy se presenta como vacunas se aleja muy mucho del concepto tradicional de las mismas, son fruto de la ingeniería genética y engañan a nuestras células haciéndoles producir una proteína específica de un virus, cuya secuencia de nucleótidos también ha sido modificada. En este caso no nos enfrentamos a semillas modificadas genéticamente, son nuestras propias células a las que por medio de manipulación genética inducimos a obrar anómalamente.
De hecho, la utilización de los preparados génicos, las actuales vacunas de la UE, requirió de una modificación de la regulación de las técnicas génicas de la Unión Europea. Esto se recoge en la Reglamentación (EU) 2020/1043 del Parlamento Europeo y del Consejo del 15/07/2020 acerca de la realización de ensayos clínicos con medicamentos humanos que contienen Organismos Modificados Genéticamente (OMG) o que están formados por ellos, para el tratamiento o prevención de la COVID-19 y su suministro (10). Por si había alguna duda, la modificación queda limitada “a la existencia de una situación de excepción”. Una condición que no permite prever un fin próximo a la situación actual. La excepcionalidad debe mantenerse.
En cualquier caso y de la misma manera que nunca he querido OMG en mi plato, tampoco los quiero en mi cuerpo, circulando por mi sangre. Hoy como ayer rechazo esta posibilidad.
Otros deberán explicar su cambio de actitud. Si los OMG de los alimentos debían entrar por la boca, estos de hoy, ahora vestidos de vacuna, pretenden hacerlo con un pinchazo. Considero que debiera haber muchas personas en el movimiento ecologista replanteándose sus nuevas servidumbres. El coronavirus es un vendaval que arrecia sobre las eras del mundo, separando el trigo de la paja. Ningún grupo está a resguardo de él.
7.- La tecnología del ARNm como sustento de las principales vacunas aplicadas en nuestro país, la UE y los EEUU de Norteamérica, se conoce desde finales de los años ochenta del siglo XX. Nunca hasta hoy, había sido posible conseguir la autorización de un producto basado en ella para su aplicación en humanos. Las falsas premisas apuntadas en los puntos anteriores lo han hecho posible. No cabe confiar es una autorización fundada en falsedades y tras años de experimentación fracasada.
8.- La campaña de vacunación se inició, en todos los países, con la promesa de que la vacuna daba inmunidad y esta era duradera. Se sigue asimilando en los medios de comunicación a toda persona vacunada con persona inmunizada. Pero esto es falso. Los preparados génicos ni han dado inmunidad estéril (te puedes contagiar), ni inmunidad clínica (puedes enfermar). Esto era esperable de vacunas frente a virus que entran por las vías respiratorias y que mutan con suma facilidad. La baja eficacia de las vacunas antigripales y la necesidad de readaptarlas todos los años dan fe de ello. Añadan el hecho de trabajar con una nueva técnica, radicalmente diferente de las ya conocidas para intuir que los malos resultados eran más que previsibles. No hay lugar para la sorpresa.
9.- La letalidad, a diferencia de la mortalidad considera en el denominador no ya a toda la población, sino únicamente a los que enferman con la misma. Es, por tanto, siempre superior a la mortalidad. Pese a esto la letalidad derivada de la enfermedad con este coronavirus (12) en modo alguno exige ni justifica el desarrollo de una vacuna contra el mismo, ni mucho menos su aplicación masiva a la población.
Si bien la letalidad derivada de la infección con el coronavirus difiere mucho según el grupo de edad que consideremos, ni siquiera entre la población más vulnerable, personas mayores y con enfermedades graves previas, existe proporcionalidad entre la letalidad en este grupo y las medidas irracionales, discriminatorias y liberticidas que se están aplicando.
10.- Como europeo no puedo sino dudar de la seriedad e integridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) encargada de autorizar las vacunas, cuando compruebo que nos ha ocultado datos del ensayo de Pfizer que sí se han dado a conocer en los EEUU de Norteamérica (13). Conforme a los datos íntegros, o aparentemente íntegros, la eficacia de esta vacuna, expresada a través de la Reducción Relativa del Riesgo (RRR) no sería del 95%, sino del 29%.
11.- No parece estar muy de acuerdo con los conocimientos en la evolución de epidemias hasta ahora acumulados, el llevar a cabo una campaña de vacunación masiva en plena pandemia, es decir, cuando la distribución del virus se supone máxima.
Esto facilita el encuentro del virus con nuestro sistema de defensa inmunológico (el innato o el adquirido), haciendo más probable que el patógeno desarrolle mecanismos de evasión frente a nuestro sistema inmune.
Esto es especialmente cierto cuando los preparados génicos aplicados tienen como objetivo una estructura muy pequeña del virus, parte de la proteína de la espícula y no el virus en su totalidad. Mutaciones en esta parte del virus disminuirán o anularán la capacidad del sistema inmune adaptativo (anticuerpos) para reconocer a la nueva proteína y con ello el virus se librará de nuestras defensas.
Especialmente patente queda esto ante la llamada variante Omicron que presenta la mayor parte de sus mutaciones precisamente en la proteína de la espícula. En el caso de que no sea una respuesta adaptativa, fruto de una evolución lógica y esperable del virus, frente a las actuales vacunas, se le parece mucho.
12.- En sí, la forma en que se mide la eficacia de una vacuna, la famosa eficacia del 95% de Pfizer, y a través de la RRR (Reducción del Riesgo Relativo) del punto anterior, induce a engaño.
El 95% pretendido con Comirnaty, la vacuna de Pfizer, se obtiene después de comparar el número de positivos al coronavirus del grupo vacunado frente al no vacunado, dentro de la fase tres de experimentación. En este caso, 8 frente a 162. De importancia para toda persona es, sin embargo, la Reducción de Riesgo Absoluta (RRA) que tiene en cuenta a la población total en la que se registran esos casos positivos al coronavirus. En este caso la RRA con poblaciones de ensayo de unas 20.000 personas en ambos grupos es del 0,67%, o lo que es lo mismo, para evitar un solo caso positivo hay que vacunar a 140 personas (la inversa de 0,67 y que se conoce como NNTV).
Esta cifra está muy lejos de la “inmunidad” que se anunció y se vendió desde púlpitos, televisores, emisoras y poltronas. Sin olvidar que positivo al test PCR no significa en modo alguno ser portador del SARS-CoV-2, ni de este en su totalidad y con capacidad de replicación, ni de una carga viral suficiente del mismo para iniciar las manifestaciones clínicas e infectivas. Todo esto se olvida u oculta sistemáticamente para fomentar el terror permanente en la población y justificar la necesidad de los pinchazos.
Estamos ante un motivo más para desechar el discurso oficial y está al alcance de cualquiera que se moleste en hacer los números y leer los propios informes de las farmacéuticas.
13.- Desconcertante es la frivolidad con la que los gobiernos juegan con combinaciones de vacunas de diferentes farmacéuticas, cuando los efectos combinados de las mismas, nunca formaron parte de los ensayos que condujeron a su aprobación de emergencia (en los EEUU) o aprobación condicionada (en la UE). Parece ser que aquí vale todo, lo cual en la vida corriente de cada día es equiparable a que realmente nada vale mucho. No es esta tampoco la mejor forma de fomentar la confianza en las autoridades por más que estas se acompañen de una cohorte de expertos.
La misma consideración puede hacerse con respecto a las llamadas “vacunas de refresco” o pinchazos reiterados, cuyas consecuencias, de terceras , cuartas y enésimas dosis, no han podido ser estudiadas en ensayo alguno realizado por las farmacéuticas, por la sencilla razón de que estas prácticas van por delante de los ensayos, no por detrás. Es claro, que en este caso, nosotros somos los animales de ensayo, no de laboratorio, pero sí de campo y calle.
La facilidad con la que gran parte de la población parece aceptar el destino de una vacunación permanente frente a una infección cuya letalidad general es inferior al 0,2%, sin duda que pasará a la historia del comportamiento humano irracional.
14.- Igualmente preocupante es que se aconseje la vacunación de grupos de población que no formaron parte significativa de las personas que voluntariamente participaron en los ensayos de las farmacéuticas.
Es el caso de las mujeres embarazadas, en periodo de lactancia, de los niños o de personas con enfermedades graves previas. El hecho de que las farmacéuticas se hayan encargado de conseguir una inmunidad previa para posibles efectos secundarios de sus preparados no es, tampoco, fuente de confianza en esos productos. Farmaindustria, gobiernos y medios de comunicación parecen estar al servicio de intereses que nada tienen que ver con la preocupación sanitaria.
Nadie deberá extrañarse en el futuro de que las propias compañías farmacéuticas, cuyos intereses son defendidos por los gobiernos de turno con tanto celo, se permitan abiertamente patrocinar “días del partido” o Congresos de los partidos políticos. Es el caso de Pfizer y Microsoft, patrocinadores oficiales, junto a otras grandes compañías, del Día del Partido de los Socialistas Alemanes del SPD, celebrado en la primera quincena de diciembre del 2021, y como puede comprobarse en la página oficial del SPD (14)
15.- En el mismo sentido que el punto anterior cabe considerar la negativa de la Comisión Europea de proporcionar a cualquiera que esté interesado , por no decir a los mismos europarlamentarios, el texto íntegro de los contratos firmados con las casas comercializadoras de las vacunas. Los textos a los que hasta ahora se ha tenido acceso más brillan por los pasajes tachados con tinta negra que por la tan cacareada transparencia que queda para la propaganda oficial.
Debiera extrañar a cualquier persona que no dude de la buena intención de nuestros gobernantes, este obstinado hermetismo. Para mí constituye un motivo más para desechar esta vacunación.
16.- Burlesco es el hecho de que se pueda hablar de negligencia oficial en la recogida y comunicación de los efectos adversos (EA) derivados de la vacunación. Así en la UE, los EA comunicados oscilan entre los 701 casos/100.000 vacunados en los Países Bajos, hasta los 15 casos de Polonia, con una media de 127 casos para la Unión Europea (15). En EEUU de Norteamérica el sistema de recogida de efectos adversos derivados de vacunas (VAERS) se estima que apenas recoge el 10% de los casos realmente registrados (16). Tanto en la UE como en los EEUU, la fuente original de las comunicaciones es de naturaleza voluntaria.
La vacunación no sólo es un inmenso negocio para la farmaindustria sino para toda la estructura médico-sanitaria que las aplica. Una comunicación voluntaria de EA, en estas circunstancias, no se debe ver precisamente estimulada dado el choque que esto supondría con los intereses creados en torno a la vacunación masiva.
17.- La infravaloración de los efectos adversos comunicados a los sistemas de alerta, no impide que con los datos recogidos ya, se pueda afirmar que la mortalidad asociada con la vacunación, en sólo seis meses, y por ejemplo en los EEUU de Norteamérica, supera a todos los casos de mortalidad asociados con vacunas en los últimos treinta años.
Esto en modo alguno es atribuible al gran número de vacunas administradas actualmente, ni a la fragilidad del grupo de edad vacunado en los primeros momentos. La explosión en la mortalidad se cumple igualmente para la franja de edad comprendida entre los 18 y los 49 años (17).
Nadie en los medios de comunicación, tan obedientes y eficientes a la hora de sembrar el pánico, pierde un segundo en informarnos de esta situación y con ello refuerzan mi rechazo a ser vacunado.
18.- Si bien inicialmente se nos dijo que la información génica contenida en la vacuna con ARNm, y que daría lugar a la formación de la proteína de la espícula del coronavirus, permanecería en el entorno muscular de la zona de la inyección, hoy ya sabemos que esto no es así (18). Estas proteínas se encuentran en numerosos órganos de nuestro cuerpo, donde se acumulan.
Los efectos a medio y largo plazo no pueden ser conocidos en estos momentos.
19.- Antes de la aplicación masiva de las nuevas vacunas ya hubo científicos que alertaron de que la proteína de la espícula tendría un efecto desencadenante de microtrombosis, en su inmensa mayoría sin consecuencias a corto plazo, pero detectables clínicamente a través de la cuantificación, mediante análisis de sangre, de la concentración de dímeros D (19) . Los datos recientes procedentes de los estudios en curso en Alemania confirman esta hipótesis.
Las consecuencias a medio y largo plazo se desconocen. A corto plazo ya han dado lugar a los efectos adversos divulgados y estudiados en algunos países como Noruega (20) y (21)
20.- Sonrojo y vergüenza ajena me causan los incentivos que no pocos países deben presentar ante las narices de la población a vacunar para aumentar su entusiasmo por la vacunación. Desde la cutrez de la hamburguesa en la Norteamerica de la comida basura, hasta los 150 euros que promete la boyante economía estatal griega a los jóvenes que se dejen pinchar. La nueva normalidad covidiana ha decaído mucho en su valor nutricional frente al plato de lentejas bíblico. Al menos en aquellos tiempos se valoraba el aporte de legumbres. Hoy priman más las grasas saturadas y los euros. Y se nota.
Mención aparte merece la zanahoria del pasaporte sanitario, medida discriminatoria como pocas, inimaginable hace pocos años con enfermedades con mayor letalidad y que hoy es aceptada con sumisión no exenta de indisimulada satisfacción. ¡Lo que sea pero devolvernos alguna de las libertades perdidas! hamburgesas y pasaportes, sainetes y tragedias de la mano. Rechazo lo uno y lo otro.
Corta es la memoria del hombre y la situación actual es un ejemplo claro de esto. Se nos prometió que la vacuna, el pinchazo, era la vía, la única vía, para devolvernos a la “normalidad”. Esto tampoco se ha cumplido. Independientemente de que se haya vacunado el 70, el 80, el 90 o casi el 100% de la población inicialmente objetivo (como en el caso de la colonia de Gibraltar), las medidas discriminatorias, las mascarillas omnipresentes o los encierros intermitentes más o menos extendidos, se mantienen. Estamos muy lejos de esa prometida vuelta a la normalidad. Aquí también ha fallado la campaña de vacunación y las reiteradas promesas.
Alegar que lo anterior no es culpa de unas vacunas innecesarias y que además no protegen, sino de unas variantes tremendamente agresivas es tomarnos por un poco más cretinos de lo que estamos demostrando día tras día.
Antes del coronavirus, con el coronavirus y después del virus, estos seguirán mutando. Esto se sabía, se sabe y no constituye novedad alguna. El problema no son las variantes, sino las preparados realmente ineficaces.
Por otro lado una mayor infectividad, como la de la variante Delta frente a la inicial, o la de Omicron frente a la Delta, no debe ser señal de alarma. Al contrario. Mayor infectividad va acompañada en este caso de menor gravedad del curso de la infección. La evolución le ha “enseñado” a los virus que una gran mortalidad asociada a la infección lleva aparejada una menor infectividad. Normalmente los muertos nos movemos menos que los vivos. Con o sin encierros. También en esta nueva anormalidad.
En este sentido son de agradecer las declaraciones iniciales de autoridades sanitarias de Sudáfrica, como las de la Dra. Angelique Coetzee, todavía accesibles en la red a finales del 2021, e incidiendo en esto. La infección de una gran parte de la población con un virus que no produce consecuencias de gravedad es la mejor forma de poner fin al problema y de una forma natural.
21.- Nuestro sistema inmunitario tiene memoria. Yo también ¿Ustedes? Creo que pocos recuerdan la histeria de la gripe porcina del 2009. Las millones de dosis de vacunas que compraron los gobiernos europeos; también el nuestro. Casi todas acabaron en la basura. Eso sí, debidamente recicladas una vez pagadas las facturas de su adquisición.
La Organización Mundial de la Salud y multitud de expertos sembraron la alarma. Los medios de comunicación no fallaron a la hora de dar más amplitud al coro. Ahora son las mismas voces, con once años más, los que vuelven a la cantata. No son de fiar. Si los burros no tropiezan dos veces en la misma piedra, ¿por qué habríamos de hacerlo nosotros?
Los intereses entrelazados de la farmaindustria y de la propia OMS fueron denunciados entonces y llegaron hasta los medios oficiales de comunicación, se discutieron en el Parlamento Europeo y en el Consejo de Europa. Hoy estamos ante un escenario de mucha mayor envergadura y parece existir una total complicidad en esos mismos medios para evitar toda información que difiera del discurso oficial.
22.- Y hablando de memoria, nada como la inmunidad natural adquirida después de haber entrado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2. Por su fortaleza y su duración supera con mucho a la que los preparados génicos no son capaces de proporcionar.
El desarrollo de esta inmunidad natural es facilitada por el hecho de que los coronavirus no son desconocidos para nuestro sistema inmune (22) y por lo tanto no nos enfrentamos a un patógeno desconocido para nuestro cuerpo, como una y otra vez no se cansaron de repetir y de engañar, nuevamente, los medios de desinformación. En este sentido, la población que realmente ya goza de una fuerte protección es aquella que superó la infección de forma natural sin recurrir a inyección alguna.
23.- Confieso que he leído la obra maestra de Klaus Schwab, “El gran reinicio” (23). Schwab es el presidente y agria cara del Foro Económico Mundial, es decir, de los milmillonarios que anualmente se reunían en Davos (Suiza) para darnos a conocer sus pronósticos y buenos deseos para el futuro de la humanidad.
Para Schwab y el mundo de los especuladores financieros el coronavirus es “la gran oportunidad”. Lo afirman abiertamente. Léanles. Abre las puertas a la digitalización forzada, el distanciamiento social y con él la pérdida de cohesión humana de nuestros pueblos, el avance en lo que llaman gobernanza mundial o gobierno mundial para los iniciados en la neolengua de la secta davosiana y la necesidad de fortalecer el sector privado en detrimento de un siempre inseguro y poco fiable sector público a merced de las veleidades del pueblo.
Ellos le llaman el “capitalismo de las partes interesadas” y cuentan hasta con las bendiciones del Papa de Roma (24). Sí, aquí “con la iglesia hemos dado, Sancho”. No en vano, el Estado Vaticano fue el primer Estado de Europa en introducir la vacuna obligatoria para ciertos sectores de su escasa y divina población. El segundo, lo pretende y con carácter general, sería Austria y a partir de febrero del 2022.
Todas esas buenas gentes que únicamente dicen tener en mente, no sus beneficios, sino nuestro bienestar y felicidad convienen en que la vacunación masiva es la única forma en que se puede poner fin a los indeseables efectos secundarios del coronavirus en nuestras vidas. Nos piden que nos vacunemos en masa. En todos los idiomas, pero hasta ahora han sido los mismos que han deteriorado la calidad de vida en nuestros países y los ecosistemas de todo el mundo. No, no tienen credibilidad alguna. No la tienen para mí. Todo lo que tocan lo convierten en mercancía y negocio. La salud no es el menor de ellos. Sus exhortaciones no cuentan con la atención de mis oídos. Tampoco sin tapón de cera. Con esos apóstoles, la vacunación masiva no puede ser ni sensata ni beneficiosa.
24.- Desde el inicio de la declaración de pandemia echo en falta llamamientos de las autoridades sanitarias y gobiernos a fortalecer nuestro sistema inmunitario. Incluso cuando otras autoridades en otros países, como Suiza, se han atrevido a ello, se han visto sometidos a la presión y la censura hasta forzarles a rectificar (25). Nuestra inmunidad natural es la mejor forma de hacer frente a las enfermedades infecciosas que se propagan por vía aérea. Gracias a ella seguimos vivos. Individualmente y como especie.
Las vacunas contra el coronavirus se saltan esta primera barrera de defensa al ser inyectadas directamente en nuestros brazos y pasar a la sangre. Con ello no contribuyen especialmente a la potenciación de la inmunidad celular cuya actuación no es específica contra un solo coronavirus, sino contra el conjunto de ellos.
Si las vacunas no confían en esta primera línea de defensa, yo sí lo hago. Merece mi confianza y mis cuidados. La confianza desplaza y anula al miedo, es fuente de vitalidad y manifestación de agradecimiento por el milagro cotidiano de la vida. Mi sistema inmunitario forma parte de mí, yo soy parte de él. No hay dualismo, prevalece la unidad. La unidad, aquí, también nos hace fuertes.
25.- Las compañías farmacéuticas no son empresas desinteresadas que persigan nuestro bien. Tampoco se pretende. El problema es que muchas de ellas tienen una oscura trayectoria en no evitar nuestro mal. Entre ellas Pfizer. Dos mil trescientos millones de dólares tuvo que abonar en 2009 en los EEUU de Norteamérica en concepto de multas e indemnizaciones por comercialización fraudulenta de varios medicamentos (26). Johnson &Johnson, hasta la fecha ha pagado 2.200 millones de dólares, también en los EEUU y por delitos similares (27).
La verdad es que con esos mimbres no se teje cesto alguno de confianza. Al menos, la mía no la han obtenido.
26.- Rechazo la criminalización en curso, más o menos descarada o encubierta, de las personas que no nos vacunamos. Curioso es que aquellos a los que se les ha asegurado que ya gozan de inmunidad, deban sentir rechazo ante los que no queremos echar mano de esa pretendida inmunidad y confiemos en la inmunidad derivada de la preservación de un modo saludable de vida, del cual forma parte indisoluble una modo saludable de pensamiento. Lo primero es fruto lógico y maduro de lo segundo. Verdades de Perogrullo el olvidado.
Es absurdo que para proteger a los ya protegidos, inmunizados con la vacuna, los no protegidos debamos recurrir a ella cuando ha demostrado y demuestra que no protege a los ya protegidos. Con protecciones de esa naturaleza, sobran enemigos.
Resulta un tanto irónico que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en su Resolución 2361 (2021) llamara a la no discriminación de toda aquella persona que quisiera vacunarse contra la COVID (28). También pedía la “transparencia” en los contratos con la farmaindustria.
Parece evidente que los mecanismos parlamentarios teóricamente de control quedan relegados a la insignificancia cuando los grandes intereses entran en juego. Esto también forma parte de la “Europa de los valores” representada por la Unión Europea.
Nadie se sorprenda si en otros países a los que miramos por encima del hombro, Rusia, China o Irán, por citar tres ejemplos, deben reprimir la carcajada ante el espectáculo que proporcionamos al mundo.
27.- No represento peligro alguno para la salud de nadie. Yo soy responsable de mi salud. Tú de la tuya. Si presentara síntomas de alguna enfermedad infecciosa, permanecería aislado en casa hasta que los síntomas remitan. Esto es actuar responsablemente.
Parece haber quedado totalmente olvidado el mayor ensayo realizado hasta ahora acerca de la posible infectividad de las personas que no presentan síntomas clínicos algunos. En contra de lo que se repite sin descanso, el ensayo con alrededor de diez millones de participantes y realizado en el mismo Wuhan (China) llegó a la conclusión que los “asintomáticos” no transmiten infección alguna (29).
¿No debiera este resultado llevar a los gobiernos a abandonar sus erróneas políticas represivas actuales? Políticas que van abocadas, todas ellas, a la falsa salida de la vacunación.
Presentar a algunas personas, desde un punto de vista falsamente sanitario, como un peligro para otras es el más potente veneno social hasta ahora inoculado en la comunidad popular. No es de extrañar que los promotores de ese “capitalismo de las partes interesadas” sientan tanto entusiasmo ante esta aberración. Divide y vencerás. Están en ello. Hoy recurren a la vacuna.
28.- Toda la campaña de vacunación en curso habría sido impensable sin un previo aderezo largo y bien salpimentado de la población en un clima de miedo irreprimible. El miedo lo alimentan las imágenes, que decían más que mil palabras cuando eran los ojos de uno los que contemplaban el mundo, pero apenas dicen algo cuando contemplamos lo que una pantalla quiere que veamos, y también las cifras.
Ayer y hoy, cifras falseadas tanto de mortalidad como de incidencia. Todas ellas hijas naturales del test PCR que carece de todo valor diagnóstico por sí solo y que es manipulable a voluntad (30). Sin miedo no hay vacunación. El miedo enferma. No hay razón, sin caer en la insensatez, para tener miedo. La conclusión es clara, no hay necesidad de la vacuna.
29.- En junio de 2020 la OMS cambió la definición de “inmunidad de rebaño “(31). A vistas de todo el mundo que lo quisiera ver. Desde entonces, únicamente las vacunas la proporcionarían.
Cierto es, que a finales de 2020 y ante las críticas que debieron acumularse en su sede, volvieron a alterarla, dejando un papel secundario a la inmunidad natural frente a la derivada de la vacunación. Según países habrá que vacunar al 60, 70, 80, 90 ó 100% de la población. No entiendo como la especie humana pudo llegar hasta el siglo XX sin recurrir a las vacunas. No entiendo como sobreviven las especies animales con un sistema inmunológico muy similar al nuestro, hasta nueva definición de la Organización Mundial de la Salud, sin ser vacunadas. Sin duda estamos ante un gran milagro, ¿cómo no caer de rodillas ante él? Y de rodillas nos quieren ver.
No hay día que no me maraville del milagro de estar vivo y de la belleza del mundo natural que me rodea. Estoy lleno de agradecimiento a la vida y aquellos que me la dieron. Tengo siempre presentes las palabras del gran pensador colombiano Nicolás Sánchez Dávila:
“La sabiduría se reduce a no olvidar jamás, ni la nada que es el hombre, ni la belleza que nace a veces en sus manos” (32)
La mentira impide que nazca belleza de nuestras manos, esta vacuna se nutre de falsedades. No la necesito, no me la pondré.
Y 30) En esta última razón para no vacunarme quiero dar entrada a mi intuición valorando acontecimientos que pueden parecer inconexos pero, que en mi opinión, están estrechamente relacionados. Constituirían el armazón oculto, y no mucho, de toda la construcción de la pandemia del coronavirus. El motor último de las campañas de vacunación y de todas las medidas de ingeniería social acompañantes.
El sistema capitalista financiero ha llegado a su final. Las deudas son impagables e inasumibles y al mismo tiempo son las que mantienen al sistema bancario, no pocas empresas, Estados y hogares. En septiembre del 2019 esto se puso de manifiesto en el mercado financiero de los EEUU, cuando de la noche a la mañana se dispararon los intereses de los préstamos “Repo”, el dinero que los fondos de inversión ponen a disposición de los bancos para que operen en su día a día. Black-Rock, la mayor gestora de capitales del mundo, con un volumen gestionado de más de siete billones de dólares elaboró un documento, accesible en la red, titulado “Going direct” en el que pedía a los bancos centrales, principalmente a la Fed de los EEUU que actuaran directamente comprando deuda a particulares y los mismos fondos de inversión para incrementar la liquidez del sistema. La Fed inició esta política, lentamente, pero sin pausa.
El 19 de septiembre de 2019, Donald Trump firmaba la Orden Ejecutiva 13887 (33) por la que se constituía un “Grupo Nacional de Trabajo contra la Gripe” en los EEUU cuyo objetivo era “desarrollar un plan quinquenal para impulsar el empleo de tecnologías de producción de vacunas, más flexible y ampliable que pudiera proteger contra todos o muchos de los virus gripales”. El coronavirus de Wuhan, o de donde proceda, no había asomado la nariz.
El 18 de octubre del 2019 se puso en marcha el llamado Event 201 (34) patrocinado por el Foro Económico Mundial de Klaus Schwab, la Fundación de Bill y Melinda Gates y el Johns Hopkins Biosecurity Center. En él se planteaba el posible escenario de una pandemia de coronavirus y cómo reaccionar ante ella. En sus audiencias, representantes de las grandes tecnológicas ya hablaban claramente de la necesidad de imponer la censura a las noticias indeseadas, para ellos claro. Todo esto quedó grabado y ha estado disponible en la red. El coronavirus ya estaba asomando la nariz.
Hasta marzo del 2021, en que se declara la pandemia oficialmente por la OMS, la Reserva Federal de los EEUU inyectó en el sistema financiero unos 9 billones de dólares, una cantidad que deja muy pequeña las inyecciones derivadas de la crisis del 2008. Ha seguido haciéndolo desde entonces bajo la cobertura de las medidas anti-COVID. Como tantos Bancos Centrales del mundo, UE incluida.
Ahora había un culpable a quien acusar de las medidas financieras nunca vistas con anterioridad, de la ruina de infinidad de empresas, del enriquecimiento de la elite financiera mundial y del alza increíble de las bolsas durante todos estos meses, totalmente desligada de la economía real. También de la angustia y el terror existencial que se ha apoderado de un gran número de personas en todo el mundo. La culpa es del coronavirus. Los Estados nos protegerán. Hay que obedecer. A lo que venga. Por nuestro bien.
Y lo que viene es la gran apropiación, ese “no tendrás nada y serás feliz” del que nos habla en su propaganda oficial el Foro Económico Mundial. La propiedad no desaparecerá, se acumulará en menos manos. En muy pocas y no visibles. Detrás de fondos como Black-Rock o Vanguard que ya controlan prácticamente todo lo que se mueve y cotiza en las bolsas de las economías que se dicen “libres y de mercado”.
El 11 de septiembre fue el Pearl Harbour que alimentó la guerra contra el terror, es decir el terror de los EEUU y nosotros, sus aliados incondicionales contra el resto del mundo. El coronavirus debe ser el trauma existencial que haga posible el “Gran Reinicio” que nos prometen. Todas las manifestaciones que acompañan a esta pandemia, como el omnipresente control social y prácticas de sumisión, pasaporte COVID entre ellas o vacunación obligatoria encubierta o no, son aderezos para ir adobando a las poblaciones. Cultivos de nuestra docilidad. Somníferos para prolongar nuestro sueño. Porque temen el despertar de una masa crítica y porque no ignoran su debilidad.
En nuestra mano queda el no seguirles el juego. Yo, por esto también, no me vacuno.
(1) Ver los EPAR (European Public Assessment Reports), Informes Europeos de Evaluación, emitidos por la EMA para las diferentes vacunas contra la COVID.
Para Comirnaty (Pfizer) en: https://www.ema.europa.eu/en/medicines/human/EPAR/comirnaty
Para Vaxzeria (Astra-Zeneca) en:
https:// www.ema.eu/en/medicines/human/EPAR/vaxzeria-previously-covid-19-vaccine-astrazeneca
y de forma similar para la vacuna de Moderna y Johnson&Johnson
(2) Las fechas de finalización de los estudios se pueden consultar en:
https://clinicaltrials.gov/ctz/show/ indicando a continuación los siguientes códigos:
NCT 04368728 para Pfizer
NCT 04516746 para Astra-Zeneca
NCT 04470427 para Moderna
NCT 04505722 para Johnson &Johnson
(3) https://www.echelon-inc.com
(4) https://www.ema.europa.eu/en/documents/product-information/comirnaty-epar-product-information_de.pdf
(5) https://web.archive.org/web/20211208072146/https://www.echelon-inc.com/product/alc-0159/
(6) https://web.archive.org/web/20211218145403/https://www.echelon-inc.com/product/alc-0159/
(7) Ver Reglamento (CE) nº 507/2006 de la Comisión de fecha 29/03/2006 relativo a la autorización de la puesta en el mercado condicional de medicamentos de uso humano. En su Art.º 4, letra c) indica: ”el medicamento responde a necesidades médicas no satisfechas”
(8)Ver una de sus entrevistas, accesibles pese a haber sido inmediatamente censuradas por Youtube (Google) en:
https://www.bitchute.com/search/?query=darkhorse%20malone%weinstein&kind=video
(9) totalhealthmatters.co.uk/a-massive-fraud-has-been-perpetrated-by-dr-michael-yeadon-phd/
(10) Dr. Wodarg . “Falsche Pandemien”, Ed. Rubikon, 2021
(11) https://eur-lex.europa.eu/legal-content/DE/TXT/?uri=CELEX:32020R1043
(12) https://www.who.int/bulletin/online_first/BLT.20.265892.pdf
(13) https://blogs.bmj.com/bmj/2021/01/04/peter-doshi-pfizer-and-modernas-95-effective-vaccines-we-need-more-details-and -the-raw-data/
(14) https://parteitag.spd.de
(15) Consulta del 28/05/21 en http://www.adreports.eu/eu/search_subst.html
(16) https://WWW.bmj.com/content/357/bmj.j2449.full
(17) Los datos del VAERS (Vaccine Adverse Events Report System) son públicos y accesibles en la red.
(18) https://ijvtpr.com/index.php/IJVTPR/article/view/23/49
(19) https://odysee.com/@ovalmedia:d/Nur-ein-kleiner-Pieks:a
(20) Httos://www.businessinsider.com/norway-raises-concern-of-covid-19-vaccine-on –frail-elderly-2021-1
(21) https://www.bmj.com/content/373/bmj.n1372
(22) https://www.nature.com/articles/s41586-020-2598-9
(23) COVID-19 :El gran reinicio, Klaus Schwab y Thierry Malleret, Foro Económico Mundial, 2020
(24) https://www.inclusivecapitalism.com
(25) https://www.sge-ssn.ch/grundlagen/forschung/expertenkreis-corona/nº4/2020
(26) violationtracker.goodjobfirst.org/parent/Pfizer
(27) https://www.drugwatch.com/manufacturers/johnson-and-johnson/
(28) https://pace.coe.int/en/files/29004/html
(29) https://www.nature.com/articles/s41467-020-19802-w
(30) https://www.who.int/news/item/20-01-2021-who-information-notice-for-IVD-users
(31) Definición válida hasta el 20/06/2020 y sobreviviente en cualquier libro, tratado, manual de inmunología en:
https://web.archive.org/web/20201105013101/https://www.who.int/news-room/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19-serology
Nueva definición al gusto de la farmaindustria , y durante 5 meses, en:
https://web.archive.org/web/20201124094747/https://www.who.int/news-room/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19-serology.
(32) Nicolás Gómez Dávila. “Escolios a un texto implícito”, Ed. Atalanta, 2009
(33) https://www.govinfo.gov/content/pkg/DCPP-201900631/pdf/DCPD-201900631.pdf
(34) https://www.centerfor healthsecurity.org/event201/scenario.html