Viruela del mono, la nueva casa de los horrores que nos sirve el poder real.
Millones de años de evolución han pasado desde que nuestros antepasados, más primates que homínidos, se irguieran sobre sus patas traseras y comenzaran a recorrer la sabana con la cabeza alzada oteando peligros, presas y horizontes. Millones de años en los que el crecimiento del tamaño de nuestros cerebros se vió favorecido por la actividad física, las interminables caminatas, y perjudicado por el aumento de nuestro perímetro abdominal. Tanto la escasez de movimiento físico, el sedentarismo, como el aumento de nuestra grasa abdominal, la epidemia de obesidad, favorecen la disminución del tamaño de nuestros cerebros. La modernidad es, en este sentido, una etapa de pura involución biológica. Aquellos que profesaban la fe del progreso lineal, deben ir buscándose ídolos más fiables.
Esta involución en nuestra capacidad cognitiva no pasa desapercibida al poder real. Nos saben más tontos, menos críticos y más fácilmente maleables. Y se nota. Si antaño todavía tenían que dorar la píldora amarga de la sumisión que nos han prescrito, hoy prescinden de todo eufemismo, maquillaje y falsas promesas. Saben que nos vamos a tragar lo que tengan a bien servirnos, y dado que se va evidenciando nuestra querencia por volver a nuestro pasado simiesco, nada más apropiado que mantener bien vivo nuestro temor a la vida que regalarnos una nueva amenaza en forma de viruela del mono. Es la forma sarcástica en que el poder entiende eso del retorno a los orígenes.
En marzo de 2021, una organización estadounidense denominada National Threat Initiative (NTI), fundada por uno de tantos filántropos de los EEUU, Ted Turner, llevó a cabo en colaboración con la Conferencia de Seguridad de Munich, un ensayo de pandemia. Sí, lo han adivinado. Se trataba de estudiar la evolución y consecuencias de una repentina extensión de la “viruela del mono” por países en los que no era endémica. Todo este ensayo sigue disponible en la red (1). Nuevamente, como en el caso del coronavirus SARS-Cov-2 y el ensayo que precedió a la eclosión pandémica, el EVENT-201, los adivinadores del futuro han acertado plenamente. Hasta en la fecha de aparición, el 15 de mayo del 2022. Entren en la página de la Organización Mundial de la Salud (2) y maravíllense de la clarividencia de esta cuadrilla de expertos internacionales que se desviven por nuestra salud.
Como en el caso de la COVID, los medios de desinformación del Eje del Bien, es decir los países vasallos de los Estados Unidos, repiten el guión que se elaboró ya hace más de un año y nos lo sirven en nuestros diarios minutos de atontamiento televisivo. Con España al frente en número de casos. Ya resulta cómico el ver como los casos notificados por países en los que no es endémica la viruela del mono se reducen a países integrados en la OTAN (2). Así hasta el 21 de mayo existían notificaciones procedentes de 12 países, todos de la OTAN, con la excepción de Suecia, que está a las puertas. En España estamos a la cabeza y no podía ser de otra forma, no en vano albergaremos la cumbre “histórica” de la OTAN dentro de unos días y hemos de dejar bien claro que somos los más monos entre los monos. No pregunten por el resto del mundo: Asia, América del Sur y parte de África, nada de nada. Sorprendente nuestra vulnerabilidad hacia esta viruela simiesca. Probablemente, el mundo no otanesco esté un poco más atrasado en su proceso involutivo. Quizás necesiten más tiempo, quizás sientan vergüenza ajena y prefieran no emularnos. Me inclino por lo segundo.
Por supuesto entre los participantes de este nuevo simulacro, los mismos personajes que ya aparecieron en el EVENT 201: el Dr. Chris Elias, de la Fundación Bill &Melinda Gates, los imprescindibles; el Sr., perdón, “Sir” Jeremy Farrar, director de la Wellcome Trust, el Dr. Michael Ryan de la OMS, el chino de todas las sopas, el Dr. George Cao y la insustituible Dra. Margaret Hamburg, que pide le llamemos Peggy. No es broma, así aparece en el documento oficial. Todos ellos son muy de andar por casa, gente cercana, expertos a ras de tierra que regularmente nos amenizan la vida con nuevas propuestas de pandemia. Para ver si cuelan.
¿El sentido de todas estas casualidades? Del 23 al 27 de mayo se reunía la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud. En el Orden del Día, la propuesta de los EEUU y sus vasallos, la Unión Europea a la cabeza, de introducir modificaciones (13 cambios) en la Reglamentación Sanitaria Internacional (IHR). Estos cambios buscaban socavar la soberanía nacional de los países miembros, dotando de un enorme poder a la OMS a la hora de decretar situaciones de emergencia. Si consideramos que la OMS, hoy en día, es una organización principalmente financiada por el capital privado y que sirve a los intereses de la farmaindustria, podemos hacernos una idea de lo que significaría ampliar sus poderes.
Las imágenes, distribuidas por todo el mundo de las erupciones cutáneas derivadas de la viruela del mono, debían servir para ablandar los sesos de la población a la hora de aceptar las nuevas reglas de la OMS. La planificación de los tiempos era perfecta, pero el resultado no fue el deseado. No todos los sesos se ablandaron suficiente y afortunadamente. Los sesos del Eje del Mal son callosos y resistentes. El conjunto de los países africanos se opuso a las modificaciones propuestas por los EEUU y la Unión Europea. También los países del bloque denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), junto a Irán y Malasia. El mundo está cambiando y los buenos ya no somos tan ejemplares como creíamos, por más que en nuestras televisiones no se quieran enterar. Estos también necesitan tiempo.
La viruela del mono, desde un punto de vista puramente sanitario no reúne los requisitos para hacer de ella el nuevo icono de la patología amenazante de nuestras vidas. Es estable, muta poco, hay vacunas eficaces, no como el megaengaño de las falsas vacunas contra la COVID, se presta menos al cuento de los infectados asintomáticos y es de más difícil transmisión. Habrá que intentarlo de nuevo. O bien seguir con la COVID después de la tregua veraniega. El tiempo lo dirá. En cualquier caso, los promotores de tanto juego pandémico se sienten muy seguros, y ya nos pondrán sobre aviso de sus nuevos y maravillosos proyectos. Sin tapujos.
(1)https://www.nti.org/wp-content/uploads/2021/II/NTI_Paper_Bio_TTX_Final.pdf (2)https://www.who.int/emergencies/disease-outbreak-news/item/2022-DON385