Carlos Feuerriegel
Un tribunal holandés de la ciudad de Leeuwarden se ha declarado competente para juzgar al excelso amante de la humanidad Bill Gates. Esta decisión fue tomada en una audiencia celebrada el pasado 18 de septiembre y de la cual han informado los medios de prensa holandeses durante la pasada semana.
Bill Gates deberá responder a la acusación de haber impulsado la llamada vacunación con ARNm contra el coronavirus, ocasionando graves daños físicos y anímicos a los denunciantes. Siete denunciantes, cuya identidad el tribunal no ha desvelado. De ellos, uno ha fallecido desde el momento de plantearse inicialmente la denuncia.
Gates no podrá quejarse de indefensión, gozará de la protección del paraguas nuclear norteamericano dado que a su lado como denunciado se sentará el belicoso nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en calidad de primer ministro responsable, en su día, de la campaña de vacunación en Holanda, así como el entonces ministro de sanidad, y algunos de los integrantes del llamado “Comité de Expertos” que decían asesorar al gobierno.
Gates intentó zafarse de la acusación alegando que como ciudadano de la divina y excepcional nación estadounidense, no podía ser juzgado por un ridículo tribunal holandés que para colmo se reúne unos cuantos metros por debajo del nivel del mar. El tribunal ha fallado que sí que es competente, concediendo a Gates la gracia de no tener que comparecer con traje de buzo. Los diques resisten en los Países Bajos, no como los de Nueva Orleans en la patria gatiana, parece haber sido la argumentación de los jueces para librar al filántropo del neopreno y el pitorreo asociado.
Según los denunciantes, que creyeron cándidamente en las promesas redentoras de los pinchazos espiculares, Gates y su fundación desempeñaron un papel relevante, realzado por los medios de comunicación, en favor de nutrir las colas para el rejonazo. Ahora debiera responder de la consecuencias de haber realizado afirmaciones como que:
-las vacunas impedirían la transmisión. Acreditado como falso.
-los vacunados podrían renunciar a llevar mascarilla. Acreditado como contrario a los hechos.
-los vacunados no enfermarían. Acreditado como falso.
-los vacunados no morirían, ni por la COVID, ni, mucho menos, por la llamada vacuna. Igualmente falso.
Las manifestaciones de Gates y del resto de acusados respaldando esas afirmaciones son innumerables, y puede que ustedes todavía conserven memoria suficiente para poderlas recordar (1).
En el escrito de la acusación se recoge que Bill Gates y la Fundación Bill & Melinda Gates formaron parte, junto al Foro Económico Mundial (WEF), de un proyecto para impulsar la vacunación masiva con ARNm y con la finalidad de implantar una agenda que facilitara las transformaciones sociales por ellos deseadas. No sólo el incremento escandaloso de sus patrimonios, sino la materialización del mayor experimento de control social de las poblaciones jamás realizado.
La sesión del pasado 18 de septiembre, que dictaminó, que Bill Gates sí podía ser juzgado en Holanda también pudo medirse en términos económicos: se le dio un plazo de catorce días para pagar las costas de esas primeras deliberaciones contrarias a sus intereses. Mil cuatrocientos seis euros que ya deben de haber sido desembolsados. Probablemente lo que nuestro benefactor ingresa en una fracción de segundo.
La próxima sesión del proceso en curso tendrá lugar el 27 de noviembre. No es esta la única acción en los tribunales para tratar de obtener justicia por parte de los perjudicados directamente por la irracional e injustificada campaña masiva de administración de pócima génica a una población concienzudamente aterrorizada.
Queremos pensar que alguno de estos procesos llegará al resultado necesario. Necesario por su contenido y por su calendario, antes de que nos anuncien una nueva pandemia para daño de tantos y beneficio de una ínfima tropa. La de aquellos que dicen amarnos por encima de todo. Porque hay amores que matan.
(1) Video de Gates, promocionando el ARNm en : youtube.com/watch?v=u1AQ5ExcJYc