Ciencia a tu gusto

Carlos Feuerriegel

A los audaces caminantes en búsqueda de la verdad, la ciencia les está sometiendo a dura prueba. Aleccionados a seguir su estela, no es menudo el problema que se plantea cuando esta ciencia puede ser cocinada al gusto de cada uno, como la pasta. Al dente o más bien pasadita de hervor. Una ciencia con descuento, una ganga cargada de prestigio prestado que abre el apetito de los varios defensores de la cultura de la cancelación. De los tolerantes e inclusivos.

En 2015, los Institutos Nacionales de Salud de los EEUU de Norteamérica financiaron un estudio sobre el efecto en niños y niñas de los bloqueadores puberales. Estas sustancias químicas retrasan la pubertad suprimiendo la producción de las hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos. Diez millones de dólares fueron destinados al estudio, hasta la fecha la mayor financiación pública de un estudio de esta naturaleza. Estos bloqueadores se suministran a personas que desean realizar un cambio de sexo y son defendidos por los grupos LGBTI incluso para su administración a menores de edad.

Entre las personas promotoras de ese estudio, la Dra. Johanna Olson-Kennedy, una de las mas conocidas impulsoras del cambio de sexo hormonal y quirúrgico en los EEUU. La Dra. Olson, ya en 2020 y antes de disponer de los resultados del estudio se mostró convencida de que:

“los participantes demostrarían (tras el tratamiento) menores síntomas de depresión, ansiedad, tendencia a autolesionarse y al suicidio.”

Esa hipótesis constituía precisamente lo que el estudio trataba de dilucidar. Noventa y cinco niños y niñas fueron sometidos al tratamiento, tras haber manifestado su deseo de cambiar de sexo. ¿La edad media del grupo de ensayo? Once años. Han leído bien. Para la Dra. Olson, nada de lo que sorprenderse, dado que según ella, los adolescentes ya tendrían capacidad para tomar decisiones razonadas y lógicas (1). La Dra. Olson parece saber de lo que habla dado que es la directora médica del Centro para la salud y el desarrollo trans de los jóvenes del Hospital Infantil de Los Ángeles (California). Un Estado en el que las niñas de 13 años ya pueden someterse a la cirugía para el cambio de sexo. La Dra. Olson, amén de doctora, es una activista de primera fila y un icono del movimiento LGTBI.

El estudio iniciado en 2015 ya ha concluido. A finales de octubre sus resultados llegaron a la prensa estadounidense (2). No porque fueran publicados en revista científica alguna sino porque las indiscreciones y los soplos parecen ser difíciles de controlar. De hecho el estudio no debe ser publicado en las tan reverenciadas revistas de reconocido prestigio. Es el deseo expresado por la Dra. Olson. La pasta no salió “al dente”.

Los bloqueadores puberales no aportaron mejora psíquica alguna a los conejillos de indias humanos del estudio. Un resultado no deseado. Un resultado a ocultar. Ciencia inconveniente. Ciencia subversiva. Nada nuevo bajo el sol, que decían los romanos, pero una realidad cada vez más frecuente bajo la nueva normalidad del gran reinicio.

La Dra. Olson tiene sus paños calientes a la mano para justificar la no publicación y los malos , para su causa, resultados del ensayo. Para la primera, basta decir que esos resultados podrían ser utilizados como arma arrojadiza para las fuerzas del mal y la reacción que desean acabar con estas prácticas en los Estados norteamericanos que las autorizan. Para los segundos, los resultados, tiene el atrevimiento de afirmar que no ha habido mejoras porque los participantes “estaban tan sanos” psicológicamente que difícil era obtener mejora alguna. Algo que suscitaría no pocas dudas sobre el método para la elección de esos noventa y cinco infantiles y pacientes.

Pero las dudas no tienen cabida, porque la afirmación de la Dra. Olson era falaz. Otra investigadora del mismo estudio, la psicóloga clínica Amy Tishelman ha puesto las cosas en su sitio. No sólo criticando la cacicada de no publicar el estudio por no ser conforme a lo esperado, sino por afirmar que la cuarta parte de los participantes en el estudio eran niños depresivos o con riesgo de suicidio.

El Estado norteamericano, que puso los diez millones de dólares, no tiene nada que decir. Podría sublevar al potente grupo de presión de la comunidad trans y a la farmaindustria que ha encontrado un nuevo filón en la medicación intensiva de todas estas transiciones. Silencio más que conveniente en vísperas de elecciones. El poder LGTBI, que se presenta como víctima eterna de una biología a rectificar, parece gozar de generosos benefactores. Los tienen.

Ante la realidad de que no pocas niñas que se someten a la amputación de los pechos, acaban arrepintiéndose de esta decisión, la Dra. Olson también tiene una fácil solución: que se los vuelvan a implantar (3). Una excepción a la regla médica de que no es moralmente aceptable destruir por medio de la cirugía plástica, una función humana que desempeña con normalidad su capacidad biológica. Los senos reimplantados ya no serán capaces jamás de cumplir con las funciones de los senos en su día extirpados. No son un pedazo de carne. Adiós a la producción y secreción de leche materna, adiós a los pezones como zonas erógenas excitadoras del cerebro. Niñas castradas de por vida por unas prácticas hostiles a una naturaleza humana plena.

La nueva práctica de ciencia al gusto no es inofensiva. No se trata de diferencias en el paladar. El objetivo de los censuradores de todo hecho que choca con sus fantasías biocidas es el control social.

La siembra de inseguridad, falta de autoestima y el diseño de una deseada naturaleza transhumanista que dice corregir nuestra imperfecta realidad humana forma parte de su carta de platos elaborados. Con todo el énfasis y apoyo propagandístico detrás para hacernos apetecible, ya desde la infancia, la comida basura presentada. La Dra. Olson-Kennedy es bien consciente de todo ello y se cuida de presentarnos una ciencia a su gusto. ¡Buen provecho!

(1) Abigail Shrier “Irreversible Damage”, pg 172, Swift Press 2021

(2) New York Post, 23/10/24

(3) YouTube, 5/11/2018, https://www.youtube.com/watch?v=5Y6espcXPJk

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