La farmaindustria y el poder, ¿por qué miramos hacia otro lado?
15 diciembre 2021
En los años noventa del pasado siglo la compañía farmacéutica Pfizer financió las actividades del partido socialista francés. Los ingresos se realizaron en cuentas suizas, y de los fondos se benefició el entonces primer ministro socialista francés, Michel Rocard. Estos hechos serían juzgados años más tarde, en 2016, y el acusado fue el Ministro de Presupuestos bajo el socialista Francois Hollande, Jerome Cahuzac. Fue condenado en primera instancia por fraude fiscal y la sentencia fue confirmada en 2018. “En 1993, dos ingresos de Pfizer fueron hechos para la financiación política” serían palabras pronunciadas en el juicio. Sí, la farmaindustria siempre está dispuesta a ganarse las voluntades en el poder. Hay mucho en juego.
Pero eso era antes. Estas cosas hoy ya no pasan, o al menos, no suelen llegar a nuestros oídos.
La Sra. Kyriakides es la Comisaria de Sanidad de la Unión Europea. En sus manos estuvo la firma de los primeros contratos, en 2020, con la farmaindustria para adquirir sus llamadas “vacunas” contra la COVID. La Sra. Comisaria es chipriota y debe afrontar una investigación del Tribunal de Cuentas de su país. ¿El motivo? Su señor marido es, entre otros muchos cargos, director de la empresa “Maralo Limitated” y esta empresa tuvo la gentileza de concederle, al marido, un crédito por valor de cuatro millones de euros el pasado año, sin que consten la presentación de avales ni la justificación de esa decisión de crédito por tan alto importe. El Banco que hizo el préstamo, Cyprus Cooperative Bank, es propiedad del Estado de Malta y ha tenido que ser salvado desde 2008 en repetidas ocasiones con dinero público de su quiebra.
La Sra. Kyriakides, como todos los altos cargos de la Comisión Europea, debe hacer todos los años una declaración de bienes e intereses, que es pública. Este año 2021 en su declaración y junto a las numerosas empresas en las que aparece su marido, no aparece “Maralo Limitated”, la receptora del préstamo. Sin duda un olvido justificable.
De esta situación han informado algunos medios europeos, como una televisión pública alemana “NDR”, pero sin hacer mención del papel de la Sra. Comisaria, responsable en la Comisión del Grupo de trabajo contra el Coronavirus, en la negociación de los primeros contratos de la UE con la farmaindustria. Uno de los mayores contratos jamás firmados por la Unión Europea con empresas privadas y una fuente inagotable de ingresos para la farmaindustria. Pero no por ello ustedes deben sospechar nada perverso en esta historia. Dejemos que el Tribunal de Cuentas chipriotas siga con sus tareas. Como dice el presidente de este tribunal Odysseas Michaelides: “nosotros estamos aquí para aportar hechos, no pare realizar valoraciones políticas. Cada ciudadano puede formarse su propia opinión, si esos negocios son legítimos o no”.
¿Será posible que en la era covídica, siga habiendo ciudadanos capaces de formarse su propia opinión? Queremos creer que sí.