Frente al coronavirus: tomen el sol

7 diciembre 2021

Es la mejor vacuna, y tomado con sentido común, especialmente en invierno, formará parte de nuestro arsenal defensivo frente a infecciones, también frente al coronavirus. Mantener un sistema inmunitario capaz de defender nuestro cuerpo frente  a agentes extraños, requiere de la vitamina D, que se forma en nuestra piel gracias a la acción de los rayos solares.

La primera barrera de defensa que la evolución nos ha dado es nuestro sistema inmunológico innato o celular; la segunda barrera es la inmunidad adquirida o humoral, la de los anticuerpos. No son compartimentos estancos, como todo en nuestro cuerpo, una red de vida, están íntimamente relacionados. Nuestro sistema innato  está formado por las llamadas células T que normalmente se encuentran en estado de reposo en nuestro cuerpo. Ante la entrada de un virus u otro agente infeccioso se activan, para ello extienden una especie de antena que es receptora de la vitamina D. No pueden activarse sin esa presencia suficiente de esta vitamina. Los estudios que lo confirman son numerosos, y entre ellos, uno español, del Hospital del Mar de Barcelona (1).

Una vez activadas estas células T, pueden convertirse, bien en células citotóxicas  (CD8+) o en células ayudantes (CD4+). Las primeras atacarán a las células en las que se están reproduciendo los virus, ocasionando su muerte; las segundas regularán el proceso de respuesta y ayudarán al sistema inmune a adquirir memoria que nos permita no olvidar cómo era el patógeno  que entró en nuestro cuerpo. Estas segundas, las células ayudantes, también desencadenarán el proceso que llevará a la formación de los anticuerpos, la segunda barrera de defensa de la que hablamos, en cuyo caso pasan a denominarse como células B. La producción de los anticuerpos se producirá en los nódulos linfáticos, y el almacenamiento de estas células B se llevará a cabo en la médula ósea. No importa que el nivel de anticuerpos descienda al poco tiempo después de haber superado la infección, las células de memoria almacenada nos permitirán estar preparados para hacer frente a una nueva infección con el mismo patógeno o uno similar. Esta es la razón por la cual tenemos defensas adquiridas contra el SARS-Cov2, aun antes de haber entrado en contacto con él: existen otros coronavirus que desde hace mucho tiempo nos vienen  afectando como agentes causales de la gripe estacional de todos los años. No estamos indefensos, nunca lo hemos estado,  frente a este coronavirus. Es algo que debemos celebrar.

El nivel de vitamina D en nuestro cuerpo se puede determinar con un análisis de sangre. Como valor mínimo debiéramos considerar un nivel de 30 ng/ml, siendo recomendable de 40 a 60 ng/ml. La mayor parte de las personas en los países europeos no alcanzan este nivel, por falta de exposición al sol, principalmente en invierno que es precisamente cuando atacan los virus respiratorios, como el coronavirus.

El hombre es la única especie animal que voluntariamente vive en jaulas. Salgamos de ellas, liberemos a nuestros cuerpos y a nuestras mentes. El aire libre y la luz del sol siguen siendo fuente de vida. Apaga la pantalla y sal al campo.

https://www.phmk.es/i-d/covid-19-un-nuevo-estudio-confirma-la-eficacia-del-calciferol-para-reducir-las-hospitalizaciones-e-ingresos-en-uci

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