Israel es desde el inicio de la pandemia el laboratorio mundial a la vanguardia en la experimentación con las vacunas administradas contra la Covid-19. De ello siempre se ha mostrado orgulloso el Director General de Pfizer, Albert Bourla, judío y con ello potencial ciudadano de este Estado. Pero la unanimidad está lejos de encontrarse entre los científicos de este país. Aquí tampoco existe una “Ciencia” única, cuya invocación queda relegada al Papa y a los expertos del espectáculo televisivo.
En el mundo de la investigación real, hay diferentes aproximaciones al conocimiento que deben ser validadas por los hechos.
Una de estas aproximaciones es la del epidemiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv, Udi Quimron el cual también se ha atrevido a contradecir a su gobierno, inicialmente embalado hacia el cuarto pinchazo, segundo de refuerzo.
Quimron ha manifestado:
“No hay ninguna emergencia sanitaria, pero ustedes la cultivan desde hace dos años y por causa de su avaricia de poder, dinero y control. La única emergencia consiste en que ustedes siguen fijando normas y destinando inmensos presupuestos para la propaganda y la manipulación psicológica, en lugar de destinarlo al fortalecimiento del sistema sanitario” (1)
¿Les suena? Esta acusación es perfectamente trasladable a nuestras latitudes hispánicas. Punto por punto.
Las palabras de Quimron pueden ser tomadas por una apreciación más, pero con la salvedad de que como mínimo, denotan un gran coraje personal. El que se mueve, también en el diverso mundo de la ciencia, debe contar con no salir en la foto. Las represalias están a la orden del día. Y en estos tiempos duros, pero de ideas blandas, las muestras de coraje son muy de agradecer.
Y para muestra de datos objetivos vean las gráficas de evolución de la pandemia precisamente en este Estado y frente a los de sus territorios vecinos, Palestina y Jordania.
Como se observa en esta segunda gráfica, a 7 de enero de 2022 sólo el 46,45% de la población total se ha puesto la tercera dosis. Es decir, existe un número considerable de personas con dos dosis, que hasta la fecha no han querido ponerse la tercera dosis.
Como se observa, el país más vacunado es en el que se dan mayor número de casos, ¿no deberían estos datos llevarnos a hacernos muchas preguntas? ¿a más vacunados, más casos?
(1)https://agenciaajn.com/noticia/1ministerio-de-salud-es-hora-de-reconocer-el-fracaso-183667 (en español)
https://www.mako.co.il/news-columns/2022_q1/Article-dfd99ca599e2e71026.htm (en idioma original)
(2) https://tkp.at/2022/01/09/Israel-erlebt-gerade-die-staerkste-welle-trotz-oder-wegen-impfkampagnen/