Silencios que hablan

Carta al centro de salud de Ayora

Creemos que a nadie escapa la cantidad de informaciones contradictorias que estamos recibiendo desde que comenzó la pandemia. Llega un momento en que no sabes a quién acudir para que te proporcione informaciones certeras y estamos inmersos en un mar dudas que no deja de crecer cada día.  Seguro que han escuchado también la socorrida frase de “los médicos también están aprendiendo sobre la marcha”, pero por mucho que esta situación haya puesto a prueba al mundo de la ciencia, no podemos renunciar a nuestro afán de saber y tratar de acceder a las fuentes que nos proporcionen conocimiento. 

Ante esta tesitura, pensamos que preguntar estas dudas a la persona que en nuestra población es responsable de la gestión sanitaria o al menos la que tiene la información más veraz, era el mejor modo de dejar de especular y encontrar un poco de luz. Así que, el pasado veinte de noviembre de 2021, por parte de una persona colaboradora de este blog, se entregó en mano en el Centro de Salud de Ayora y dirigido a su directora, la carta que se reproduce a continuación, para que nos diera respuestas si estaba en su mano o nos indicara la persona a quien acudir para conseguirlas.

Centro de Salud de Ayora                                                                                   Ayora, 20/11/2021

Avda. de la Argentina nº 36, 46620 Ayora (Valencia)

Att. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Muy Sra. mía,

Durante las últimas semanas he escuchado repetidas veces que en nuestra población existiría “una elevada incidencia de infecciones con el SARS-CoV-2”, lo cual se traduciría, entre otras manifestaciones, en el considerable grado de temor que se detecta entre los vecinos frente a este virus. Parece ser que por “incidencia” las autoridades sanitarias consideran el número de casos RT-PCR positivos que se acumulan en una población dada durante una/dos semanas, una utilización del concepto de “incidencia” que no es apropiada, dado que la misma implicaría conocer la evolución de una infección en un mismo número de personas, sometidas regularmente a pruebas diagnósticas y durante un cierto periodo de tiempo, algo que, evidentemente, no se hace. 

 Como responsable del Centro de Salud de Ayora le agradecería me contestara a las preguntas que toda esta situación me suscitan, agradeciéndole, que en el caso de que usted no sea la persona competente para ello, me indique a quién debo dirigirme:

1.- Entiendo que ustedes consideran como caso positivo a SARSCoV-2 el haber dado positivo en una prueba RT-PCR., independientemente de que la persona afectada presente síntomas o no. ¿Es esto cierto?

 Dado que en algunos países de la UE (por ejemplo, en Alemania), y en el caso de personas vacunadas por completo y pasados 14 días desde la última dosis, sólo se considera como casos positivos al coronavirus a aquellas personas que, además, del resultado positivo del RT-PCR, presentan síntomas, le agradecería me dijera si en España (o la Comunidad Valenciana) se aplica igualmente este criterio.

2.- ¿Qué criterio se sigue para determinar el número de test RT-PCR que se realizan diaria/semanalmente? ¿Parte la iniciativa para realizar el test de la persona que cree poder estar infectada? ¿De ustedes?  Es evidente que a mayor número de test, mayor probabilidad de dar con resultados positivos, por lo cual sería necesaria para poder estimar el significado de cualquier cifra de “incidencia”, el conocer el número de test previamente realizados durante el periodo para el cual se calcula la “incidencia”.

3.- ¿Disponen de la evolución semanal de número de test realizados desde el inicio de la pandemia? ¿Es este dato accesible?

4.- ¿La determinación del resultado del test RT-PCR es realizado siempre por el mismo laboratorio? De ser así, ¿de qué laboratorio se trata?

5.- Tanto para el caso de un único laboratorio, como para el hipotético de varios laboratorios implicados, ¿son ustedes conocedores del número de genes objetivos de la secuencia de ARN del coronavirus que son buscados mediante los test realizados? ¿Buscan uno, dos o tres genes?  Cualquier modificación en estos genes impediría poder comparar los resultados obtenidos.

6.- Igualmente, ¿son ustedes conocedores del número de ciclos de reproducción (Ct) al que se someten las muestras que ustedes remiten al /los laboratorio/s? ¿Este número de ciclos, se ha mantenido invariable desde el inicio de la pandemia? ¿Informan de este valor de Ct a las personas a las que se ha realizado el test cuando le comunican los resultados? ¿Se someten al mismo número de ciclos, las muestras procedentes de personas vacunadas o no vacunadas?

7.- ¿Figura entre los datos que ustedes recogen de toda persona que se somete a un test RT-PCR su condición de vacunado o no?

Siento tener que hacerle todas estas preguntas, pero sólo me mueve la voluntad de saber y poder entender lo que realmente está pasando y no veo otra forma de acceder a esta información.  No soy ningún experto ni estudioso de la medicina, pero esta pandemia nos está obligando un poco a todos a navegar por aguas que hasta ahora nos eran totalmente extrañas y cuando se emprende esta ruta se enfrenta uno a demasiadas incongruencias, incluso falsedades que requieren de una explicación. Es con esta intención, poder entender, que he redactado este escrito, rogándole me perdone por su extensión.

Agradeciéndole su atención, quedo a la espera de sus noticias.

Reciba un cordial saludo.

La carta planteaba algunas preguntas básicas que cualquier persona pudiera formularse. La carta, a fecha de hoy, casi dos meses después, ha quedado sin respuesta. Desde el poder, también desde el poder sanitario, se llevan ya dos años sembrando pánico pero aportando muy poca luz. Es la triste y peligrosa realidad en la que vivimos.

Tratemos nosotros, a falta de respuesta oficial, de dar algunas respuestas a las preguntas formuladas.

1.- Al principio de la pandemia se ha dado “por caso de COVID” toda persona positiva a PCR, independientemente de síntomas. Eran los famosos “asintomáticos”. Es decir, la mayoría.  Un PCR positivo no indicaba, ni indica, tener un virus viable, mucho menos estar enfermo o ser infeccioso. Aquí se sembró deliberadamente el pánico.

2.- Creemos que el criterio que se sigue es el de hacer test, antes PCR, ahora en gran medida de antígenos a toda persona que llega al Centro de Salud, con síntomas.  En caso de positividad, se pasaría a engrosar las cifras de incidencia, falsa incidencia. ¿Por qué decimos falsa incidencia? Porque las muestras de población no son representativas. Para conocer el grado en que una infección se distribuye en una población, debemos coger una población al azar, pero representativa del conjunto poblacional, y hacerle pruebas a ese grupo. En definitiva como si se hiciera una encuesta electoral. Esto no se hace.

Imaginen ustedes que para conocer la previsión de apoyo electoral a un partido político fuéramos a su local en el pueblo y preguntáramos a los presentes en una reunión de afiliados. El resultado unánime es previsible. Muy similar es el método de los elevar los datos de casos del Centro de Salud como representativos del conjunto de la población. Nuevamente se favorece el pánico.

 Estamos en este caso, en una espiral que se retroalimenta. Más casos, más pánico, más ansiedad e imperiosa necesidad de acudir al Centro de Salud al menor síntoma, real o supuesto, de posible  catarro, gripe o malestar indefinido. Antes de entrar en nuestra nariz o boca, el virus entró en nuestras mentes, con resultados nefastos. Podemos evitarlo.

3. -Tienen que disponer de este dato, debería ser  público. No lo conocemos. Evidentemente, a más pruebas, más posibilidad de positivos. Y falsos positvos. En esto se puede influir a voluntad. Hemos informado ya de esto.

4.- Lo ignoramos. Ellos lo saben.

5.- Lo ignoramos. Ellos podrían saberlo. No debiera ser un secreto

6.- Lo ignoramos, como todo aquel al que le hacen el test PCR. Ellos debieran saberlo. En función del número de genes buscados y  el número de ciclos, un mismo test puede ofrecer resultados diferentes.  De esta forma se puede, en todo momento, incrementar, reducir el número de “casos”.  Por otro lado, es imposible comparar test que no siguen un único protocolo.

7.- Suponemos que este dato se recoge. Otra cosa es que cambie la definición de persona “completamente vacunada”, como mínimo en función de la franja de edad a la que uno pertenece. Esto se debe considerar en cualquier análisis de datos sobre la incidencia del COVID.

En conclusión, demasiados puntos oscuros que cualquier persona debiera poder conocer, pero que, parece ser, no se desea que conozcamos. Mantener a la población en la ignorancia es facilitar su sumisión.

El conocimiento nos hace libres. No demos voluntariamente ni a médicos, ni a funcionario alguno el poder de los Sumos sacerdotes de la antigüedad bíblica. No nos rebajemos, atrevámonos a preguntar y a obrar en consecuencia.

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