Los molinos del hambre

Carlos Feuerriegel

Lanza en ristre, el bueno de Don Quijote cargó contra los molinos harineros, desoyendo los ruegos de Sancho Panza que bien veía el desvarío de su señor. Difícil tarea tendría ante sí nuestro caballero andante, de querer embestir hoy contra las gigantes palas que muelen los vientos de las crestas de toda montaña que descuelle. Las nuevas palas giran a una altura que deja enana la imaginación de Cervantes. Los molinos de la modernidad sostenible, sólo el nombre comparten con los que ayer fueron nutritivos obradores de panes y hoy han sido realzados hasta alcanzar la categoría de grandes y metálicos ladrones.

Ladrones de vientos y ladrones de fondos públicos. De lo primero dan fe los pleitos que ya conocen los tribunales europeos entre propietarios de parques eólicos que se acusan de haberse escamoteado los vientos. Porque, por más que llamemos renovable a la energía del viento que hace girar las palas de los molinos, esos vientos ven reducida su velocidad al atravesar los molinos y esta merma disminuye los rendimientos de parques cuyo emplazamiento cercano no haya tenido en consideración esta perogrullada. Cosas del capital insaciable que se las promete muy rentables ante la consabida dejadez gubernamental. Especialmente en las tierras valencianas.

Sí, especialmente en estas tierras, porque aquí la legislación eólica en vigor divide el territorio en Zonas para las cuales se ha calculado el número máximo de molinos que se pueden implantar. Y como hay molinazos y molinicos, dejando a un lado a los quijotescos y al pueblo albacetense, se toma para calcular aquel número máximo el concepto de aerogenerador “equivalente”, que es aquel cuyas palas describen una circunferencia con un diámetro de 47 metros. Y aquí es donde la inteligencia natural de nuestros nulos legisladores y sus incapaces técnicos y consejeros del ramo han hecho aguas sin remedio ni excusa posible. ¿A qué viene esta acusación? Muy sencillo, para sus señorías un molino con un diámetro de 94 metros, por ejemplo, produce el doble que uno de 47 metros tomado como referencia. Así de claro lo tienen y así de redondo sería el suspenso que merecerían al demostrar su ignorancia e ineptitud. Colegiada y compartida.

La realidad es que si hubieran consultado a la Inteligencia Artificial, ahora que todavía se viste de gratuidad, sabrían que a doble diámetro, cuádruple rendimiento teórico y no doble. Lo cual tiene sus consecuencias para las sufridas montañas. Con las matemáticas ignorantes de los representantes del pueblo soberano, se coloca un mayor número de molinos en cada Zona eólica, de los que sería admisible al considerar su real aprovechamiento de la fuerza de los vientos. Esto permite que en aquellas Zonas, como este sufrido y energético Valle de Ayora, se pueda llegar a proyectar un nuevo parque eólico en la Sierra del Caroche y pese a que los terrenos estén en su integridad dentro de esa llamada Red Natura 2000 de espacios naturales europeos de alto valor que piden ser conservados.

Quizás, en adelante sus señorías echen mano de la Inteligencia Artificial para realizar sus cálculos, pero a ellos les servirá de poco, porque ésta es útil sólo en la medida en que el consultante ya conozca la respuesta a su pregunta. De lo contrario obtendrá la medicina sapiencial con la cual los representantes de los intereses del sistema biocida la han cebado previamente. Y sus señorías, denlo por seguro, ignoran las respuestas. Ni siquiera se plantean las preguntas necesarias.

Con la Inteligencia Artificial hice la prueba hace unos días. Bastó con preguntar si los dueños de los aerogeneradores cobran cuando no giran, es decir, cuando no producen electricidad. La respuesta es un rotundo e indignado ¡No!, ¿cómo te atreves a preguntar eso? Pero si le insisten a esa inteligencia enlatada e incorpórea y le exponen el caso de aerogeneradores que quieren verter a la red cuando ya hay exceso de producción y deben ser desconectados, entonces la cosa cambia. Recibirán un tímido sí como contestación. Es decir, cobran aun cuando no producen. Para unos tiene sentido, se les fuerza a parar, para otros, es un disparate y ejemplo palmario de falta de ordenación en la política energética acompañada de un exceso de codicia. Y no hablamos de naderías.

No dispongo de datos de España, agradecería poder acceder a ellos, pero a falta de estos, valgan los de Escocia. La mayor parte de los parques eólicos se ubican en zonas con muy baja demanda de electricidad, lo mismo que por estas tierras. Uno de los parques más grandes es el denominado SeaGreen (1) y en 2024 sus dueños cobraron 116 millones de euros por la electricidad vertida a la red y 232 millones de euros por la que dejaron de verter al desconectarse. Cobran más por no producir, la receta ideal de la insostenibilidad en estado puro. En el conjunto de la Gran Bretaña, las compañías eólicas cobraron en el año 2023, 310 millones de libras por la energía no vertida a la red y 393 millones de libras en 2024 (2). Toda una muestra de racionalidad, gestión eficiente y saqueo del bolsillo de los consumidores que acaban pagando la electricidad que consumen y la que no se llega a producir pese a existir los medios para ello. Medios sobredimensionados, en exceso. Le llaman política verde porque verde es el color del antifaz con el se cubren estos nuevos salteadores de caminos, verdadera cofradía de la insensatez público-privada tan al día.

Estos atracadores del nuevo y sostenible patio de Monipodio energético cuentan con más refuerzos a la hora de no tener que actuar en solitario. Sus colegas del gremio fotovoltaico les cubren las espaldas y se prometen nutritivo pienso del pesebre público con sus descomunales alicatados especulares de campos de cultivo. Como los que todavía jalean los poderes públicos por estos lares. Con la misma falta de previsión y ordenación que guió y guía a los promotores de los molinos del latrocinio y las aspas caídas. Para desgracia nuestra y mayor locura de Don Quijote que ya no sabría ni por donde empezar en sus atrevidas galopadas.

(1) seagreenwindenergy.com

(2) ref.org.uk/ref-blog/384-discarded-wind-energy-increases-by-91-in-2024

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