Carlos Feuerriegel
El que la letra con sangre entra formó parte de las pedagogías del pasado. O eso quisiéramos creer. La verdad, sin embargo, es que el dicho, a costa de incontables muertes, está más vivo que nunca. El pueblo palestino, con su lucha solitaria y su sangre vertida nos está proporcionando una inmensa lección al resto del mundo. Lección que no quieren escuchar los arrastrados gobernantes árabes, lección que se intenta nos llegue con sordina a nosotros los europeos, que por responsabilidad, historia y proximidad bien haríamos en tomar buena nota de la enseñanza.
La lección que nos llega desde el cementerio de Gaza o la Cisjordania violada, es la del amor a la tierra y la de la resistencia frente al terror continuado de una entidad patológica que se disfraza de Estado. Vana pretensión para quien nunca conoció límite moral alguno en sus depredaciones, ni en su desprecio hacia quienes, habiéndoles pertenecido la tierra, no pertenecen a la tribu elegida por el dios bíblico ebrio de matanzas colectivas. El mismo dios y la misma borrachera de brutalidad que anima las voluntades de la población de ese Estado que se proclama la única democracia del Oriente Medio. Con la duda de si esto constituye una garantía o una patente para la desvergüenza.
El diario israelí Haaretz, publicó el pasado 28 de mayo los resultados de una encuesta realizada entre ciudadanos judíos del Estado ocupante israelí (1). Entre los encuestados, no figuraban representantes del 21% de la población de ese Estado que son palestinos y, por tanto, ciudadanos de inferior categoría. Las cifras esclarecedoras que ofreció la consulta, no dejan lugar a dudas: el 82% de los judíos encuestados desean la expulsión de Gaza de la totalidad de la población palestina. Estos son los liberales dentro de la muestra. Las bondadosas palomas del espectro. El 47%, por contra, es partidario de dar muerte a cada hombre, mujer y niño palestino que todavía no ha sucumbido a las bombas y al hambre. Estos son los innombrables, los que no debemos ver. Ambas categorías comparten su apoyo entusiasta al genocidio en curso. Ambos grupos constituyen el cuerpo social de esa democracia con patente de corso.
Esta es la realidad de una población enferma, aquejada de una psicopatía social que va mucho más allá de la figura del primer ministro Netanyahu o de los colonos de su gobierno. Esta es también la realidad que el valor, tenacidad y dignidad del pueblo palestino saca a la luz cada día al precio de su sangre. También señala la derrota de la propaganda israelí que nunca harta de explotar su inagotable canonjía de víctima eterna y universal, muestra al que quiera verla, su atroz faz exterminadora de toda vida que les recuerde la naturaleza de su robo y la infamia de su presencia.
Nada hay en la carnicería cotidiana que bendice la población judía de Israel que sorprenda a quien se haya adentrado en el oscuro y viciado mundo de “los padres fundadores del sionismo”. Este último es también el título de uno de los libros de aquel estudioso de la Inquisición española y de la presencia judía en España que se llamó Benzion Netanyahu. En efecto, el padre de la criatura asoladora de criaturas. Tuvo Benjamin un buen maestro, al menos en el plano de la teoría.
Benzion Netanyahu en el año 2009 concedió una entrevista al periódico israelí Maariv (2). No suelen esconder las figuras públicas del sionismo, y Benzion lo era, sus verdaderos sentimientos cuando juegan en casa. En hebreo y entre hermanos de tribu, todo vale. Como estas sutilezas:
“Los judíos y los árabes son como dos cabras que se miran una frente a otra sobre un estrecho puente. Una deberá saltar al río y ello conlleva un peligro de muerte. La cabra más fuerte hará saltar a la más débil… y creo que el poder judío prevalecerá”
A lo cual, la periodista le preguntó:
“¿Qué supone ese salto?”
Respondiendo Netanjahu padre que:
“Ya nunca podrán hacernos la guerra, lo cual incluye privar de alimento a las poblaciones árabes, impidiendo también su educación, cortándoles la luz eléctrica y otras medidas. Pero todo depende de la guerra y de que podamos ganarles la batalla”
Una batalla que nunca fue tal, sino cacería con las piezas enjauladas y sin cobertura posible, de todo lo cual era bien consciente Benzion,el antisemita, ¿o no son semitas los árabes?. Árabes por nunca decir palestinos pues no basta con matarles, debiéndose añadir su inexistencia como pueblo para culminar la criminal batida. Lo que anticipó el padre de Netanyahu, lo lleva a cabo Benjamin con devoción filial y sadismo tribal. De tal palo, tal astilla.
Que la lección que nos da el pueblo palestino encuentra corazones y mentes abiertas en las que germina el fruto del apoyo y el compromiso nos lo demuestra una mujer a la que conocimos como alumna en huelga de asistencia a clase a las puertas de su colegio: Greta Thunberg. En este blog se la ha nombrado y no de forma muy favorable. Vaya hoy mi reconocimiento y admiración por su implicación, por su valor, en la defensa de la lucha del pueblo palestino. No se jugaba la vida al hablar ante las Naciones Unidas o la claque del Foro Económico Mundial de Davos. Ahora sí lo hace al partir hacia las costas de Gaza formando parte de un flotilla que intenta romper simbólicamente el bloqueo del campo de exterminio gazatí (3).
Greta Thunberg dejó de ser noticia, no ya porque dejara de ser una escolar, sino porque empezó a abrazar causas heréticas. Primero al oponerse a dos proyectos de energía eólica en el norte noruego que destrozaban el patrimonio natural de la comunidad sami allí asentada. Los sami son criadores de renos y allí donde entran los molinos, termina el pastoreo extensivo. Thunberg ganó aquella batalla. Desde el inicio de la matanza en Gaza y, la más disimulada en Cisjordania, ella ha tomado abiertamente partido por Palestina. No se lo van a perdonar los amos del discurso.
Greta Thunberg es una alumna con nombre propio entre los millones de personas que han abierto los ojos y sus oídos para comprender la verdad de la lucha palestina y la mentira de la propaganda israelí. Letra dura la primera, letra infame la segunda. Letra que hoy sigue entrando con sangre y sangre que certifica la derrota moral del proyecto sionista porque un pueblo que aplaude el asesinato que se lleva a cabo ante nuestros ojos ha certificado su defunción.
(1) haaretz.com/israel-news/2025-05-08/ty-article-magazine/premium/yes-to-transfer-82-of-jewish-israelis-back-expelling-gazans
(2) 972mag.com/the-late-benzion-netanyahus-apalling-views-on-arabs/
(3) youtube.com/watch?v=OY38HjfrNGQ