Hay periódicos y periódicos
Primero fue el director del diario BILD, el periódico amarillento de mayor tirada en Alemania. Julian Reichelt, en un video de gran difusión y accesible en la red, en mayo del 2021 (1), pidió perdón a la sociedad alemana por el trato que desde el periódico, siguiendo las instrucciones del gobierno de Angela Merkel, se había dado a los niños durante el COVID. Se les había presentado como los grandes contagiadores y los más que probables matarifes de sus abuelos. Nada de esto era, es cierto. Contra Reichelt se inició la consabida campaña de acoso y derribo. Con resultados satisfactorios.
El periódico El País, desinformó el 18 de octubre de 2021 del despido de Reichelt. La causa oficial fue una investigación interna del periódico que si bien no encontró que hubiera violado ninguna norma específica, “sí había mezclado su vida profesional con la particular” al mantener una relación con una becaria de la redacción. ¿Les suena esto? A un señor llamado Bill Clinton, sin duda sí que le suena. Por supuesto en la noticia de “El País” no aparecía ni palabra del video bomba de Reichelt unos meses antes y que señaló el inicio de su caída.
Nadie se extrañe por esta forma de informar de nuestros medios oficiales. En realidad, más que nuestros, El País, como el Grupo PRISA al que pertenece este diario, están en mucha mayor medida que en las nuestras, en las manos del primer grupo inversor del mundo “BlackRock”, que compró una parte significativa de su deuda. Por supuesto “BlackRock” es uno de los mayores beneficiarios mundiales de la pandemia y por nada del mundo quiere ver el relato oficial coronavírico en peligro por confesiones como las de Reichelt. Quien paga, manda.
El año 2022 nos ha traído, sorprendentemente, otra confesión de culpabilidad. Esta vez del diario de mayor tirada en Dinamarca, y en plena portada. El siete de enero, el “Ekstra Bladet” (2) publicó un editorial con el título “Hemos fracasado”. Igualmente, como a Reichelt en su día, se les acusa de haber seguido ciegamente las instrucciones del gobierno danés sin asegurarse de la veracidad de las cifras que este daba sobre la evolución de la COVID. Esa información gubernamental, al igual que en otros países, ha demostrado ser falsa y tendenciosa con la única finalidad de sembrar el pánico en la población, romper la cohesión social e inculcar en nuestra conducta un estado de sumisión permanente.
Al parecer “BlackRock” todavía no ha invertido en este periódico del pequeño reino danés, en el que no siempre tiene que oler a podrido como en la tragedia schakespeariana. Una simple búsqueda en google les dará respuesta sobre los medios que en nuestro país se han hecho eco del reconocimiento de sus colegas daneses, pueden imaginarlo.
(1) www.youtube.com/watch?v=THuHFSQcQWO
(2) https://ekstrabladet.dk/nyheder/lederen/vi-fejlede/9072013