Noticias del otro mundo

Esta no es la guerra de Putin, es la guerra impuesta por la OTAN

24 de febrero del 2022. El ejército de la Federación Rusa inicia su operación militar en Ucrania.  Estamos en la OTAN y por ello, nosotros, aquí en España,  también estamos en  guerra. Todos los días. Toda la información que recibimos  está lastrada por esa realidad. No hay voces disidentes que se asomen a las pantallas de los televisores ni que puedan encontrarse ante un imposible micrófono radiofónico. No hay alternativas al único discurso posible. Como en el coronavirus. Mismos métodos. 

La  información que nos sirven  tiene por finalidad, precisamente, deformar la realidad. No podemos perder esta guerra y por ello es necesario mantener cualquier ficción que mantenga elevada nuestra moral y nuestra conciencia de estar en el lado acertado.

Pero hay otra realidad y de ella queremos ofrecer apenas unas pinceladas. Les ayudarán a entender muchas realidades menores, de su día a día, que de otra forma les pueden resultar incomprensibles. 

Por ejemplo, ustedes saben que participamos en la aplicación de sanciones económicas a Rusia. Su finalidad es dañar gravemente a su economía, no a la nuestra. Sin embargo “el rublo es la divisa más fuerte del mundo este año”.  No lo dice el Ministro de Economía ruso. Lo dice la cadena estadounidense de noticias CBSnews (1). De hecho, y desde enero del 2022, la divisa rusa se ha revalorizado un 40% frente al dólar de los EEUU.

No, el euro, nuestra moneda no corre la misma suerte. Ronda ya la paridad con el dólar y se ha depreciado frente al rublo. Nosotros pagamos nuestras importaciones energéticas en dólares o en euros. En ambos casos, la pérdida de valor de estas monedas supone el encarecimiento de lo importado.  Es una de las fuentes de esa inflación que dispara los precios.

Por ejemplo, decretamos embargos y limitaciones a las importaciones de productos energéticos procedentes de Rusia y el resultado es que Rusia ha incrementado sus ingresos por la venta de esos mismos productos en una forma nunca vista, debido al alza de los precios y a la revalorización del rublo. Desde el primero de abril, Rusia exige que sus exportaciones de esos productos sean pagadas en rublos, una inteligente medida de ejercicio de soberanía nacional con la que otros Estados, vasallos, no podemos ni soñar.

El resultado de la anterior medida es que mientras en el año 2021, el superávit de la balanza de cuenta corriente (intercambios comerciales y algunos flujos financieros) de la Federación rusa fue de 12 billones de dólares, para este año se espera que supere los 25 billones de dólares (2). Más del doble.  Esto no parece decir mucho de nuestros inteligentes políticos y sus medidas de acoso y derribo al Estado ruso.

Se nos dice que “Putin”, sería responsable de nuestras explosivas subidas de precios, pero se calla que tanto en la Unión Europea como en los EEUU en los dos últimos años de pandemia, se ha disparado la creación de dinero, que es deuda desde la cuna, para sostener la ruleta financiera y abastecer el generoso pesebre de los fieles a la causa: sólo en  los EEUU la masa monetaria creció en los dos últimos años un 38%, unido a un descenso de la producción general.  ¡Y se extrañan de que el dinero no valga ni el papel en el que está impreso!. Nada tiene “Putin” que ver en esto.

Escuchamos que la UE camina hacia la independencia energética de Rusia. Es una quimera. Hoy por hoy, no es posible.  El 25% del petróleo de la UE procede de Rusia. Pero el principal problema no es de cantidad, sino de calidad. Por ejemplo, la capacidad de refinación de petróleo de Alemania, el principal importador , depende totalmente de la calidad tipo del petróleo procedente de los Urales rusos. El cambio no es posible sin realizar fuertes inversiones de remodelación de las refinerías que llevará  un mínimo de cinco años  para adecuar  esa capacidad a otras procedencias de la materia prima. Dos y dos son cuatro.

Los gobernantes europeos nos están pidiendo que asumamos sacrificios en solidaridad con Ucrania y como castigo a Rusia.  También en defensa de los derechos humanos que el ejército ruso estaría sistemáticamente violando en su ofensiva en Ucrania.

Asi, nos cuentan que los soldados rusos estarían violando a mujeres y niños a granel. Todos difunden el  mensaje. “El País” (12/04/22), Rtve (12/04/22), EuropaPress (08/04/22), Euronews (26/04/22)…etc, pero ya no nos enteramos de que la fuente de esas acusaciones es la Defensora del Pueblo de Ucrania, Lyudmila Denisowa, cesada por el propio parlamento ucraniano (donde  los partidos críticos con Zelensky  fueron prohibidos) en fecha 31 de mayo.  La buena ex-defensora había perdido la confianza de su Parlamento. Demasiadas mentiras y con excesiva difusión. La que le dan nuestros medios.  La Sra. Denisowa se justificó tras su cese en una entrevista en la revista ucraniana LB donde reconoce que se inventó las acusaciones de violaciones, pero que lo hizo por un buen fin: motivar a los amigos europeos reticentes para que enviaran armas a Ucrania. En concreto se refería a su comparecencia ante el Comité de exteriores del Parlamento italiano en donde fabuló a su gusto sus historias de violaciones de mujeres y niños.  En España todavía no han desmentido esa noticia los mismos medios que la dieron. Suma y sigue. Estamos en guerra.

El encontrarnos en guerra exige también, y en este caso, que no nos cuenten las razones por las cuales el gobierno de progreso de Sánchez cambiara , de la noche a la mañana, la postura del estado español sobre el Sahara occidental. La realidad es que EEUU valora mucho más a su aliado Marroquí que a su vasallo español  y en esta diferente valoración está la fuente del cambio de actitud de España frente al Sahara. Es una imposición que nos ha exigido  EEUU. Y Sánchez ha cedido. Nada debe enturbiar la foto de rigor con Biden en la próxima cumbre de la OTAN dentro de unos pocos días en Madrid. ¿Las consecuencias? Las pagaremos nosotros en nuestros bolsillos, no Sánchez.  Marruecos es de enorme importancia para los EEUU porque forma parte de la cuña islámica colaboradora con el Estado colonial de Israel.  La preservación del Estado sionista en la prioridad número uno de la política que debe seguir todo presidente en los EEUU que desee seguir en el cargo.  España es otro vasallo más dentro de la Unión Europea y la OTAN , y sus intereses, los nuestros, pueden ser sacrificados sin problema alguno. Sin problema para los norteamericanos, claro está.

Marruecos y Argelia están enfrentados desde hace décadas. Argelia es, además, aliado histórico de la Rusia de  hoy,  de  la Unión Soviética de ayer. La postura de firmeza de Argelia nos obliga a hacer una lectura de mucha mayor trascendencia que el grave problema que para España va a suponer el distanciamiento actual  con Argelia. El mundo se está polarizando entre aquellos sumisos y obedientes a los dictados de los EEUU y aquellos otros Estados que desean preservar su soberanía, aun a costa de hacer frente a los EEUU. Nosotros estamos en el primer grupo, Argelia, claramente, en el segundo.  Es una clara señal de la pérdida de poder de los EEUU y también de la Unión Europea.

Porque no es cierto que Rusia, debido a su operación en Ucrania, esté mundialmente aislada. Lo contrario es lo cierto. Somos nosotros los que nos hundimos y perdemos la poca fiabilidad que aun pudiéramos inspirar a las almas cándidas.  La economía mundial se desdolariza, es decir, disminuye el papel del dólar en los intercambios entre países, que optan por hacerlo en sus monedas nacionales . Todo un torpedo bajo la línea de flotación del poder evanescente de los EEUU. Nuestro aliado equivocado.

La globalización vive sus horas bajas y le  espera un futuro todavía más sombrío. Afortunadamente para los pueblos que no quieren ceder sus soberanías nacionales. Rusia  refuerza sus lazos con China. China se fortalece  . Las economías deben renacionalizarse. Debería ser una buena noticia para una  Europa europea  e independiente.  Pero esta apreciación nunca la escucharán , todavía, en los medios de comunicación de masas.

Sí que la han escuchado con atención los iniciados en los secretos del mundo, reunidos por el Foro Económico Mundial en Davos  hace apenas unas semanas. El casi centenario  criminal de guerra Henry Kissinger , eterno asesor presidencial estadounidense, Ministro de exteriores de innumerables guerras y golpes de Estado, se lo ha dicho a sus colegas, no muy alto, pero si bien claro:

“La negociaciones (con Rusia) deben emprenderse en los dos próximos meses, antes de que se produzcan tensiones y levantamientos que sean difíciles de dominar”(3)

Kissinger lo ve claro. El poder de los EEUU, del dólar, del capitalismo financiero, de la globalización al servicio de los fondos de inversión y de la ideología disolvente de toda cultura y comunidad amenaza ruina y hay que intentar salvar lo salvable. 

Frente a la postura de Kissinger, la de Soros, el filántropo. Para él, la guerra con Rusia debe ganarse para que se salve  “la civilización”. La de los filántropos como él, no la nuestra. La suya puede hundirse sin gran quebranto y con mayor alivio.

El mundo está cambiando a pasos acelerados.  Poco nos dicen de las causas verdaderas y lo que nos dicen,  es pura ficción, y las ficciones, como los sacos vacíos, no se sostienen. Se caen. Al tiempo. 

(1)https://www.cbsnews.com/news/russia-ruble-currency-2022/

(2)https://www.economist.com/finance-and-economics/2022/05/13/russia-is-on-track-for-a-record-trade-surplus

(3)https://www.newsweek.com/henry-kissinger-ukraine-should-give-territory-russia-reach-peace-1709488

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