Ucrania, la agonía de otra mentira

CARLOS FEUERRIEGEL

El milagro ya navega con velas desplegadas hacia el Vaticano. Tiene que cruzar el atlántico y esto lleva su tiempo. Ocurrió en la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 27 de septiembre. Ante una sala medio llena, hablaba el todavía presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Para la televisión ucraniana, visión del pesimista, la sala sin embargo estaba medio vacía y ello era inaceptable. Como si de panes y peces se tratara, multiplicaron los oyentes en las imágenes que emitieron y se les fue la mano. Tanto es así que el propio Zelensky aparece al mismo tiempo en la tribuna de oradores y en la sala como escuchante (1).  Pero sólo para la audiencia de Ucrania. Ella es la que tendrá que testificar en el proceso de verificación del milagro cuando llegue el momento oportuno. La Iglesia tiene sus tiempos.

Algo más que un milagro va a necesitar Zelensky para ser incluido en la lista de los cincuenta hebreos más influyentes del año 2023 que anualmente elabora el periódico judío Jerusalem Post (2). Si el pasado año encabezaba la lista, este año ni siquiera aparece. Con un agravante: en el puesto 51, añadido post scriptum, al haberse ya completado la lista, aparece el fallecido Prigozhin, el que fue jefe del grupo ruso Wagner y que se ha enfrentado a las fuerzas de Zelensky en la región del Donbass. La estrella de Zelensky se apaga en un firmamento donde, fugazmente, hasta osa brillar la de uno de sus enemigos. Todo un símbolo.

Apenas unas decenas de kilómetros cuadrados consiguió avanzar el ejército ucraniano en su tan anunciada y ya concluida ofensiva. Magro resultado a un coste humano espeluznante. Camino de verse destruido el que es ya tercer ejército ucraniano, y a contar desde febrero de 2022, las fuerzas de Kiev se van quedando sin combatientes, especialmente sin un ejército adiestrado y fogueado. Un fiel reflejo de la hecatombe poblacional de esa ex-república soviética que alcanzó los 52 millones de habitantes  en 1991, con su independencia, y que hoy no gobierna sobre más de 20 millones, de los cuales la mitad son personas jubiladas (3). Es otra realidad que se nos esconde.

El gobierno de Zelensky, que llegó al poder tras unas elecciones en las que movilizó a la población con la promesa de alcanzar un acuerdo con las provincias orientales que no aceptaron la legalidad impuesta por el golpe de Estado de 2014, desarrolló, desde el primer día, una política radicalmente contraria a sus promesas electorales. Jaleado por los gritos de apoyo incondicional de los EEUU y los mariachis de la OTAN, acabó por desencadenar la entrada de las fuerzas rusas en esas mismas provincias con las que había prometido llegar a un entendimiento. Hoy debe encararse con la derrota en todos los frentes y con la ruina absoluta de su país, sostenido por la ayuda exterior que se pierde en el pozo sin fondo de una Ucrania que era ya, un paraíso de la corrupción antes de la guerra.

Como gato panza arriba, Zelensky recurre desesperadamente a los últimos trucos, repetidos y demasiado gastados. Así, el mismo día, seis de septiembre, en que el Ministro de Exteriores del gran patrón nortamericano, Anthony Blinken, aterrizaba en Kiev, tuvo lugar un ataque a población civil del que Zelensky acusó a Rusia. Se trataba del ataque al mercado de Kostantinovka en el Donetsk y en territorio ocupado por el ejército ucraniano. No menos de diecisiete muertos, numerosos heridos. Nuestra prensa reproduce la acusación. Quizás pueda servir esta nueva sangre derramada para aumentar el apoyo de los USA. Pero tampoco. No habían pasado unas horas del ataque cuando ya circulaba por la red la evidencia de que el proyectil partió de terreno que también, como el mercado, estaba controlado por las tropas de Zelenski. Los rusos no causaron esta nueva matanza. Hasta la prensa más amante de las guerras humanitarias del Pentágono, en los Estados Unidos, tuvo que reconocerlo (4). La acusación ocupó portadas. La rectificación no mereció tal honor. Inercias de la costumbre. La mentira crea adicción.

Si el pasado año 2022, en los Estados Unidos, Zelensky pudo hablar ante las dos cámaras reunidas, Congreso y Senado, este año se rechazó su solicitud de comparecer nuevamente. Los aliados incondicionales empiezan a flaquear. Zelensky haría bien en informarse en Afganistán de cómo se las gastan los norteamericanos con sus amigos cuando consideran que es el momento de poner fin a una de sus aventuras, para meterse de inmediato en otra. Estados Unidos vive de la aventura sin pausa, en territorio ajeno y poniendo otros los muertos. Cierto es que militarmente no son unos Alejandro Magno, pero como negociantes dan la talla. Al fin y al cabo, a corto plazo, EEUU ya ha conseguido parte de sus objetivos: romper cualquier posibilidad de colaboración entre Rusia y sus vecinos europeos, principalmente Alemania; aumentar la dependencia de la Unión Europea con respecto a los Estados Unidos, no sólo en energía, sino en armamentos y como nueva sede de las empresas ya no viables en suelo europeo debido al coste de la energía; levantar el fantasma del peligro ruso y engrosar con ello el tigre de papel de la OTAN con nuevos figurantes y clientes escandinavos. Pero sólo a corto plazo. Las consecuencias envenenadas de esta nueva aventura ucraniana pasarán una factura inasumible a los Estados Unidos.

Y como al perro flaco, todo son pulgas, Zelensky debe ahora hacer frente a una nueva pulga. Pulga vecina y uno de los mayores sostenes en Europa de su empresa bélica. Polonia no quiere seguir suministrando nuevas armas a unas fuerzas ucranianas condenadas a la derrota. Especialmente ante la inminencia de unas elecciones generales polacas y el escaso entusiasmo en el país por la continuación de la guerra. En palabras del Presidente de Polonia (5):

“Ucrania es un hombre que se ahoga y nos puede arrastrar”

(Andrzej Duda)

Todos los países de la Unión Europea, y con la notable excepción de Hungría, estamos siendo beligerantes contra Rusia. El momento de la derrota se acerca en esta guerra en la que jamás debíamos haber entrado. Son las consecuencias de una falta absoluta de independencia y liderazgo europeo y de unos intereses propios traicionados en beneficio de una potencia extranjera que jamás ha buscado nuestra fortaleza: los Estados Unidos y su montaje de la OTAN. Seguimos sin querernos enterar y los medios oficiales mienten para ocultar una evidencia que empieza a romper todas las costuras del disfraz en que nos la habían embutido.  La mentira de Ucrania agoniza.

Hay ocasión, sin embargo, de permitirse un respiro. No todo son pulgas para el gobierno de Kiev. Cuentan con un nuevo aliado, entusiasta de continuar combatiendo hasta el último ucraniano. No dispone de división alguna, pero cree tener autoridad moral. El Papa Francisco, para sorpresa de los católicos que aún se puedan sorprender, ha declarado desde las alturas de su poder (iba en avión), que (6) :

“Ya he visto que algunos países se echan atrás, y no están dando armas, (…) esto iniciará un proceso donde la martirizada es la población ucraniana y esto es malo”

(Papa Francisco)

Se refería a la muy católica Polonia. Este Papa, vicario de la Iglesia de Jesucristo en la tierra ya llega a pedir más armas para prolongar una guerra que el ejército ucraniano está perdiendo, que no puede ganar y cuya continuación sí que martirizará en mayor medida al pueblo ucraniano y llevará el dolor, también, al pueblo ruso. Entregar más armas es sostener una mentira insostenible. Todo lo que le falta en sabiduría a esta nueva Iglesia que saca el látigo, pero en el momento y lugar más equivocado, le sobra en su capacidad de disparatar. O quizás no, si consideramos que el Papa Francisco encabeza con la señora Lynn Forester de Rothschild la iniciativa por un “Capitalismo Inclusivo” (7) en la que figuran como soportes grandes empresas que sí se benefician de la continuación de la guerra, no sólo de esta.

Cuenta la Iglesia de Francisco con otro aliado de valía. Otra pulga. Casa con el signo de los tiempos, que entre tanta tragedia no nos libremos tampoco en esta ocasión de las fuerzas combativas bajo la bandera del arco iris. En la Ucrania de Zelensky y en un afán por ganarse a la opinión que pesa y cuenta en nuestro Occidente multicolor, a diferencia de la Rusia homófoba y ortodoxa, el ejército ucraniano había incluido como una de sus portavoces a la transexual de origen norteamericano Michael Sarah Ashton Cirillo (8). Destacó la buena señora por pedir en sus comparecencias televisivas el asesinato de los enemigos políticos de su gobierno. No sin resultados. Celebró públicamente el asesinato de Daria Duguina, hija del pensador ruso Alexander Duguin. Sus tiradas de odio al por mayor no han dado los resultados que sus patronos se prometían. Ahora ha sido relevada de sus funciones. La bandera arco iris no ha ganado en el frente por más que no tenga cerradas todas las puertas. Siempre se puede optar a una plaza en la portavocía eclesial. Soplan nuevos aires en la plaza de San Pedro.

Pecará Zelensky de iluso si el espíritu marcial que anima al Santo Padre le hace abrigar nuevas esperanzas. El Papa podrá echarle un capote a la hora de dar por bueno el milagro del don de su ubicuidad, pero, como mílite, es dudoso que pueda aportar mucho, pese a ser de la cepa jesuítica. Cuanto antes se asuma esta realidad mejor será para todos.

(1) https://www.forbes.com/sites/petersuciu/2023/09/21/social-media-users-claimed-ukraine-edited-video-of-zelenskys-un-speech/

(2) https://www.jpost.com/influencers/50jews-23

(3) https://jamestown.org/program/census-ukraine-more-ukrainian/

(4) https://elpais.com/internacional/2023-09-19/un-misil-ucranio-causo-la-matanza-en-el-mercado-de-kostiantinivka-segun-the-new-york-times.html

(5) https://www.unz.com/runz/natos-losing-proxy-war-in-ukraine/

(6) https://www.europapress.es/sociedad/noticia-papa-admite-cierta-frustracion-mision-mediacion-ucrania-20230923234503.html

(7) https://egaliteetreconciliation.fr/Rothschild-admet-l-echec-du-capitalisme-inclusif-73698.html

(8) https://theobjective.com/internacional/2023-08-03/ucrania-recluta-transgenero-equipo-de-prensa/

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