Bill Gates se sincera

El filántropo lamenta en Munich el efecto inmunizador global de la variante Omicron. No es una evolución que favorezca el negocio de la farmaindustria.

Estos días, del 18 al 20 de febrero, como desde hace años, ha tenido lugar la denominada Conferencia de Seguridad de Munich, en Alemania. Bill Gates, el filántropo estelar del mundo globalizado y profeta  anunciador de toda pandemia, también de esta del coronavirus, es un asiduo asistente a la misma. En realidad se trata de una Conferencia que aborda  asuntos de seguridad internacional, es decir, de conflictos entre los Estados, pero Gates, que acude en calidad de experto autonombrado  en asuntos de sanidad global  sabe encajarse perfectamente en este contexto.

  Ya en febrero del 2017, en la misma Conferencia de ese año, Gates equiparó la seguridad sanitaria con la seguridad internacional y proclamó “la necesidad de contar con un nuevo arsenal de armas como (entre otras) las vacunas de ARNm” (1). Proclamación en la que no pudo evitar una cierta sonrisa, quizás por haberse excedido en su utilización de términos militares, precisamente ante una audiencia que hace de la guerra su honorable medio de vida.

 Este año 2022, Bill Gates, se ha centrado en el coronavirus. Era de esperar, pues lo viene haciendo desde el otoño de 2019, antes de que el  virus apareciera en nuestras vidas. Su declaración, en una comparecencia pública junto a otras personas (2) es significativa. Preguntado acerca de la situación actual de la pandemia, afirma:

“Desgraciadamente,  el mismo virus, especialmente la variante llamada Omicron, que es una especie de vacuna y  produce inmunidad tanto de las células T, como de las células B, hace un mejor trabajo que el de las vacunas en llegar a la población mundial (…)»

Para Gates es una DESGRACIA, no algo de lo que debamos felicitarnos, el hecho de que esta variante, sin apenas efectos de consideración en la inmensa mayoría de las personas, esté consiguiendo lo que “sus” llamadas vacunas no han sido capaces de conseguir.  Lo lamenta. Parece indicar que preferiría variantes más agresivas que mantuvieran el terror entre una población ya de por sí  enferma de pánico tras dos años de desinformación.  Y saca sus consecuencias de todo esto:

“esta vez costó dos años poder ofrecer las vacunas en cantidad, la PRÓXIMA  vez debe hacerse en seis meses (…)”

Démonos más  prisa en sacar al mercado nuevos preparados que podamos bautizar como vacunas para no dar tiempo a cualquier virus a que pueda evolucionar hacia formas irrelevantes sanitariamente.  Esa evolución impide que el negocio florezca.  Este parece ser el trasfondo del pensamiento de este gran filántropo e inversor en las empresas fabricantes de las llamadas vacunas.  

El Sr. Gates va envejeciendo, podemos seguir su evolución en sus comparecencias en esta Conferencia de Seguridad, pero hay que reconocerle que podrá ser afirmado de él, que permaneció “genio y figura hasta la sepultura”. Es más claro en sus palabras que los viales de Comirnaty.

(1) https://www.facebook.com/MunSecConf/videos/bill-gates-on-health-security-munich-security-conference-2017/6436035

(2) https://twitter.com/i/status/1494904494991327232

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